El mundo está en llamas,
¡y tú estás riendo!
Y la ceniza de la imagen
desciende lentamente
del agua del cielo.
En tiempos de la luna gris
se asoma a los espejos
de cola blanca y negra.
Su reflejo es una leyenda
que habla de otro tiempo:
de largos días sin sombra
y de jardines sin invierno.
Hoy encuentra en la jaula
los días demasiado cortos
como frutas picadas
Como astros de hueso
flotando a la deriva
Renaciendo del fuego
para cumplir un ciclo
en los límites del día.
De todas las cenizas
la que canta mejor
es el zenzontle.
Sentados bajo los árboles dejamos correr el vino.
En las copas se mecen los cuervos
y en el estanque las ranas ensayan su partitura.
El eucalipto más viejo lleva una melodía
moviendo apenas la fronda: el silencio
es sin duda el arte más difícil.
Mientras la luz permanece y los años son ligeros
el mundo sólo muestra las hojas más brillantes.
Así, todos creemos que el tiempo no transcurre
por ser la hierba tan fresca.
Pero la noche llega
y luego se vuelve lluvia
bajo el peso de sus frutos.
Dolidos
emprendemos el regreso
y las ranas que cantan
los aires del verano
nos recuerdan tristemente
que no existe un lugar para volve
En las copas se mecen los cuervos
y en el estanque las ranas ensayan su partitura.
El eucalipto más viejo lleva una melodía
moviendo apenas la fronda: el silencio
es sin duda el arte más difícil.
Mientras la luz permanece y los años son ligeros
el mundo sólo muestra las hojas más brillantes.
Así, todos creemos que el tiempo no transcurre
por ser la hierba tan fresca.
Pero la noche llega
y luego se vuelve lluvia
bajo el peso de sus frutos.
Dolidos
emprendemos el regreso
y las ranas que cantan
los aires del verano
nos recuerdan tristemente
que no existe un lugar para volve