y el espacio no es más que una lágrima
corriendo desde los ojos hasta el sueñocuando nos dan una mala noticia
Como cuando se embarca la tristeza
en una discusión sin más razón de ser
que una súbita parvada de reflejos
a un cambio en la dirección del viento
llorando por una porción de realidad.
No fue el humo lo que nos hizo daño,
ni fue el licor, ni la melancolía
Fueron las palabras que dijimos
rodeadas por todos aquellos azulejos
que cantaban un blues en la neblina.
Detrás de cada nube, de cada monte
de cada copa, de cada rama
hay búhos en la noche.
Se esconden en el humo de las pipas.
Se alimentan de malentendidos
y estrellas de neón.
En la oscuridad se pueden confundir
lo mismo con esas cenizas
que con sus sombras.
Con los faros gemelos de sus ojos
recorren parsimoniosamente
las aguas de la noche.
Y conversan con el viento.
Sollozan con la lluvia.
Se callan con el sol.
de cada copa, de cada rama
hay búhos en la noche.
Se esconden en el humo de las pipas.
Se alimentan de malentendidos
y estrellas de neón.
En la oscuridad se pueden confundir
lo mismo con esas cenizas
que con sus sombras.
Con los faros gemelos de sus ojos
recorren parsimoniosamente
las aguas de la noche.
Y conversan con el viento.
Sollozan con la lluvia.
Se callan con el sol.