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ALBERTO ÁNGEL MONTOYA - PRELUDIO

 ...Cecil, van a talar el bosque.

Un día florecieron tus manos en la ausencia
de la luz que tu mano resumía...

Era octubre, y la doble florescencia
de tus manos -estrellas sin distancia-
inventaba la luz con su presencia.

Tu belleza era sólo tu fragancia
para mí que en la sombra te sentía,
y tu talle en mi brazo tu distancia,

y tu nombre el lenguaje de la umbría
con aquel cecear de hojas de viento.
Era octubre, era invierno y eras mía.

Eras más que mujer, un pensamiento
hacia una mujer, que me viniera
vuelto perfume y sílaba en el viento.

Y el bosque todo en sus rumores era
tu nombre tantas veces repetido
como hojas vio nacer la primavera.

Iba el viento a tu cuerpo tan ceñido
y tú a mí tan ceñida entre la bruma,
que fue de bruma y viento tu vestido.

No más así sentirte era la suma
visión de tu belleza reclinada
contra el amor, al viento y a la bruma.

No más así eras toda. Tu mirada
debió copiar la senda ensombrecida,
y yo sé que vagué por tu mirada.

Yo sentí tu melena distraída,
como otro sol tendido a la tiniebla,
flotar sobre mis sienes y mi vida.

Tu nombre. El bosque. Y un rumor que puebla
con tu nombre no más el bosque entero.
Y tú de viento, de perfume y niebla.

Tú, alta y fina no más por el sendero.
Nada más que alta, perfumada y fina.
Y yo hallando en tu brazo otro sendero.

La mano que seduce y que adivina
erraba varonil y silenciosa
de una mínima fronda a una colina.

El lirio dúctil y la erecta rosa.
Fingido miedo y mentirosa huida,
porque encontré la negra mariposa

del invierno en tu sexo detenida.
Cómo la mano varonil y errante
supo acercar tu carne estremecida

a ti misma que huías del instante
acercándote más, y aún más cercana
fingías defenderte aún más distante.

Ni más dulce blancura ni más grana
tuvo el viejo cantar cuando decía,
"hay leche y miel bajo tu lengua, hermana".

Hoja a hoja el invierno descendía:
Era tu nombre sobre el mundo, eterno.
Cecilia...El bosque....Tu esbeltez....Un día....

Cuán cálida estación fue aquel invierno.

Gemeoss

Purpúreas rosas sobre Galatea el alba entre lirios cándidos deshoja; duda el amor

cuál más su color sea, o púrpura nevada o nieve roja; de su frente la perla es eritrea, émula vana; el ciego dios se enoja, y, condenado su esplendor, la deja pender en oro al nácar de su oreja. No hay deuda que no se haga ni fecha que no se cumpla. ¡Cuántas mujeres se enamoran de un hombre, no para tenerlo, sino para no dejarlo a otra! El amor propio es el mayor de los aduladores. ¿Por qué nos alegramos en las bodas y nos entristecemos en los velorios? Porque no somos la persona involucrada. El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte. Aunque el final del mundo sea mañana, hoy plantaré manzanos en mi huerto. Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.

Mi hermano ha muerto. Ya no está. Pero en mi espalda, en mi

pecho, ¡él sigue viviendo en mi!. Mi taladro atravesará el firmamento. No importa que haya en mi camino. Si puedo atravesarlo... ¡es mi victoria! ¡¿Quién demonios te crees que soy?! ¡Yo soy Simon! no soy mi hermano Kamina... ¡Yo soy yo! ¡¡Simon el Excavador!! El río corre en medio de la tempestad, ya pasó la tormenta. Sin embargo estoy tan frío acá... El viejo centenario, no vió dos primaveras en un año. No hay razas inferiores; todas ellas están destinadas a alcanzar la libertad. Cuando los gobiernos son austeros, las sociedades son prósperas. El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: Es envidiable. Por ruin que haya sido el pecado, son más ruines los que con él se gozan. En el vasto campo de la intriga hay que saber cultivarlo todo: hasta la vanidad de un necio

Turismo, la circulación humana considerada como consumo... fundamentalmente no es más que la

zona de ocio para ir a ver lo que se ha convertido en banal. Bueno, si pudieras conseguir enormes cantidades de dinero simplemente siendo popular en la red, desde luego que creerías que es una tontería el salir a trabajar. Hay un tren que va directo al centro del amor, y se cae siempre al mar y te ahoga el dolor. Ella me enseñó el significado de mi vida por primera vez. Los prejuicios son la razón de los tontos El amor es la poesía de los sentidos. Es la guerra la que me ha educado; no solamente el horror de la guerra, sino también la significación de la guerra imperialista.

ALBERTO RUBIO - LA ABUELA - Se puso tan mañosa al alba fría,

la cerrada de puertas, la absoluta de espaldas, cosiéndose un pañuelo que nadie conocía. Se bajó bien los párpados. Con infinita llave los cerró para siempre. Unos negros marinos vinieron a embarcarla en una negra nave. Y la nave, de mástiles de espermas y de velas de coronas moradas de flores, era el barco que lleva a extraños puertos a las hondas abuelas. No hizo caso a nadie: ni a la hija mayor, ni a su eterno rosario: tan mañosa se puso, tan abuela recóndita metióse en su labor. Ni el oleaje de rostros, ni la llántea resaca pueden ahora atraer su nave hasta esta costa: ¡ni nadie de su extraño pañuelo ahora la saca! MESA DEL ALBA La mesa en la mañana me espera con su silla, mas se sienta la ausencia familiar a la mesa. La mesa en la mañana hasta mis ojos brilla, cuando estoy frente a ella con mi sola cabeza. Es una gota parda que brilla su rocío, entre sillas que esperan todo el día pacientes. Como un rayo de sol a calentar el frío, un hombre al desayuno se lanza con sus dientes. So...