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ALBERTO ÁNGEL MONTOYA - CITA - Cómo era de hermoso el albo cuello

 

al quitarte la marta cibelina.
Cómo era la espalda de divina.
Cómo el hombro en su albor era de bello.
Emuló con sus uñas el destello
del diamante nupcial tu mano fina,
y cayó con la marta cibelina
tu pudor a mis manos desde el cuello.
Te cercaban batistas y pecados
y a un tiempo con tu veste descendía
mi caricia inicial por tus collados.
La tarde aún en tu diamante ardía,
pero al vagar por tus oscuros prados
la noche negra comenzó en tu umbría.


Un pebetero erótica fragancia
de ámbar y nardo en el salón deslíe,
al par que en bronce un sátiro sonríe
impregnando de mal toda la estancia.
Verde malva es el traje, y tu elegancia,
porque a su encanto mi pasión confíe,
mientras las copas un efebo escancia,
perversamente en el diván se engríe.
Súbito el vino tu fervor desmaya
en un rictus de amor. Mi mano ensaya
buscar el seno repulido y breve.
Y cuando tú revives de la ignota
languidez pasional, mancha una gota
de sangre tibia tu mentón de nieve.

A batallas de amor, campo de plumas...
Luis de Góngora y Argote


Es un dulce presagio de combate
este extenderse entre la bruma intacta
de frío albor que con tu albura pacta
porque el goce sus ímpetus desate.

Esta albura de lino, y esta mate
palidez que en tu vientre se retracta
en un sitio no más, con esa exacta
negrura azul que alértase al combate.

Largo tu brazo en su extensión dilata
la espera voluptuosa e intranquila;
mas cae al fin la niebla de tu bata,

cuando ante la pasión que los vigila,
de algas y sal al ósculo pirata,
se abren lentos los golfos de tu axila.

Gemeoss

Purpúreas rosas sobre Galatea el alba entre lirios cándidos deshoja; duda el amor

cuál más su color sea, o púrpura nevada o nieve roja; de su frente la perla es eritrea, émula vana; el ciego dios se enoja, y, condenado su esplendor, la deja pender en oro al nácar de su oreja. No hay deuda que no se haga ni fecha que no se cumpla. ¡Cuántas mujeres se enamoran de un hombre, no para tenerlo, sino para no dejarlo a otra! El amor propio es el mayor de los aduladores. ¿Por qué nos alegramos en las bodas y nos entristecemos en los velorios? Porque no somos la persona involucrada. El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte. Aunque el final del mundo sea mañana, hoy plantaré manzanos en mi huerto. Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.

Mi hermano ha muerto. Ya no está. Pero en mi espalda, en mi

pecho, ¡él sigue viviendo en mi!. Mi taladro atravesará el firmamento. No importa que haya en mi camino. Si puedo atravesarlo... ¡es mi victoria! ¡¿Quién demonios te crees que soy?! ¡Yo soy Simon! no soy mi hermano Kamina... ¡Yo soy yo! ¡¡Simon el Excavador!! El río corre en medio de la tempestad, ya pasó la tormenta. Sin embargo estoy tan frío acá... El viejo centenario, no vió dos primaveras en un año. No hay razas inferiores; todas ellas están destinadas a alcanzar la libertad. Cuando los gobiernos son austeros, las sociedades son prósperas. El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: Es envidiable. Por ruin que haya sido el pecado, son más ruines los que con él se gozan. En el vasto campo de la intriga hay que saber cultivarlo todo: hasta la vanidad de un necio

Turismo, la circulación humana considerada como consumo... fundamentalmente no es más que la

zona de ocio para ir a ver lo que se ha convertido en banal. Bueno, si pudieras conseguir enormes cantidades de dinero simplemente siendo popular en la red, desde luego que creerías que es una tontería el salir a trabajar. Hay un tren que va directo al centro del amor, y se cae siempre al mar y te ahoga el dolor. Ella me enseñó el significado de mi vida por primera vez. Los prejuicios son la razón de los tontos El amor es la poesía de los sentidos. Es la guerra la que me ha educado; no solamente el horror de la guerra, sino también la significación de la guerra imperialista.

ALBERTO RUBIO - LA ABUELA - Se puso tan mañosa al alba fría,

la cerrada de puertas, la absoluta de espaldas, cosiéndose un pañuelo que nadie conocía. Se bajó bien los párpados. Con infinita llave los cerró para siempre. Unos negros marinos vinieron a embarcarla en una negra nave. Y la nave, de mástiles de espermas y de velas de coronas moradas de flores, era el barco que lleva a extraños puertos a las hondas abuelas. No hizo caso a nadie: ni a la hija mayor, ni a su eterno rosario: tan mañosa se puso, tan abuela recóndita metióse en su labor. Ni el oleaje de rostros, ni la llántea resaca pueden ahora atraer su nave hasta esta costa: ¡ni nadie de su extraño pañuelo ahora la saca! MESA DEL ALBA La mesa en la mañana me espera con su silla, mas se sienta la ausencia familiar a la mesa. La mesa en la mañana hasta mis ojos brilla, cuando estoy frente a ella con mi sola cabeza. Es una gota parda que brilla su rocío, entre sillas que esperan todo el día pacientes. Como un rayo de sol a calentar el frío, un hombre al desayuno se lanza con sus dientes. So...

El público es la diferencia, el que participa, y eso es lo que

me ha mantenido, por lo que no me queda más que agradecer al público de México que me ha hecho el favor de permitirme hacer durante mi vida lo que me gusta para no tener que trabajar. La meta principal es la autorrealización intima del Ser, no debe descuidarse por las metas secundarias, y el mejor servicio que puede hacerse a los demás es la liberación de uno mismo El poder de la imaginación es distorsionar la realidad. Llevar acabo lo imaginado es crear;...ya es real. Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire Solamente sabe mucho el que sabe lo bastante para vencer. El grito de Natsu-san realmente me subió el coraje... no el coraje para pelear... sino el coraje para proteger a mis compañeros. Nunca la naturaleza dice una cosa y la sabiduría otra. Porque tus ojos son bellos, porque la luz de la aurora sube al Oriente desde ellos, y el mundo su lumbre dora.