¿Te entristece que digan
han partido los palanquines de las mujeres?¿Cómo podras soportarlo, ay de ti,
cuando se vayan?
No hay más que muerte a su partida,
y si no, una resignación
como acíbar y triteza;
la vida era dulce
bajo la sombra de su presencia,
y el fardín de la unión amorosa
el más fragante perfume;
¡Qué felices noches en las que no temía a los reproches
por la pasión,
ni me asustaba que hubiese huida
a nuestra unión!
¡Ojalá supiera, ahora en la separación,
si todo será después como fue antes!
Erguido.
Parapetado a ras del cielo.
Las piedras rojas de la cumbre
encaminan pequeñas misericordias.
Un racimo de lluvia pretendió rebelarse,
sus compañeras en marabunta
lo condujeron con gravedad hacia abajo.
Mojó piedras negras.
Rapiña, carroña, qué más da;
en la cima se ve igual,
da lo mismo.
Parvadas de halcones
señorean los litorales.
Nubes desdentadas humedecen,
no aguantan la risa;
rostros que orientan hacia el fondo.
Un coyote acecha con lascivia;
el deseo es ver correr sangre
en sus tripas sedientas.
Insectos.
Relámpagos de gozo,
la agitación intensa de una rata
en el momento justo que el veneno
le devora agriamente las entrañas.
Parapetado a ras del cielo.
Las piedras rojas de la cumbre
encaminan pequeñas misericordias.
Un racimo de lluvia pretendió rebelarse,
sus compañeras en marabunta
lo condujeron con gravedad hacia abajo.
Mojó piedras negras.
Rapiña, carroña, qué más da;
en la cima se ve igual,
da lo mismo.
Parvadas de halcones
señorean los litorales.
Nubes desdentadas humedecen,
no aguantan la risa;
rostros que orientan hacia el fondo.
Un coyote acecha con lascivia;
el deseo es ver correr sangre
en sus tripas sedientas.
Insectos.
Relámpagos de gozo,
la agitación intensa de una rata
en el momento justo que el veneno
le devora agriamente las entrañas.