y otros cuando son viejos; unos lo ahogan con manos de lujuria, otros con manos de oro... Unos aman muy poco, otros demasiado, algunos venden y otros compran; unos dan muerte con muchas lágrimas y otros sin un suspiro; pero aunque todos los hombres matan lo que aman, no todos deben morir por ello.
No sé quién sufre más, nosotras porque no nos entienden, o ellos, porque no son capaces de entendernos.
Vamos hacia los quinientos canales de televisión, y ¿para qué sirven?: para que la gente no cuestione el poder
Las nuevas opiniones son siempre sospechosas, y por lo general, criticadas sin otra razón que ser nuevas
El cielo está agradecido, vivimos en una época en la que nadie muere de amor, excepto en escena.
La base de la urbanidad, de la buena educación, es moral: no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti
Un corazón no es fácil de cambiar
Estoy desconcertado. Dudo, temo, pienso cosas extrañas, y yo mismo no me atrevo a confesarme a mi propia alma.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Prefiero vivir un día como un tigre que cien años como un cordero.
Somos el milagro de los milagros, el gran inescrutable misterio de Dios.
No sé quién sufre más, nosotras porque no nos entienden, o ellos, porque no son capaces de entendernos.
Vamos hacia los quinientos canales de televisión, y ¿para qué sirven?: para que la gente no cuestione el poder
Las nuevas opiniones son siempre sospechosas, y por lo general, criticadas sin otra razón que ser nuevas
El cielo está agradecido, vivimos en una época en la que nadie muere de amor, excepto en escena.
La base de la urbanidad, de la buena educación, es moral: no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti
Un corazón no es fácil de cambiar
Estoy desconcertado. Dudo, temo, pienso cosas extrañas, y yo mismo no me atrevo a confesarme a mi propia alma.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Prefiero vivir un día como un tigre que cien años como un cordero.
Somos el milagro de los milagros, el gran inescrutable misterio de Dios.