poetas estremecieron al mundo, y todo el corazón se me anegaba de pena como una boca con un grito. Pensaba en las fiestas a que ellos asistieron, las fiestas de la ciudad, las fiestas en los parajes arbolados con antorchas de sol en los jardines florecidos, y de entre las manos se caía mi pobreza.
Es el final del laberinto el que nos devuelve al punto de partida. Pero cada vez que encontramos la salida, el laberinto es otro.
El mundo se fundamenta en los Estados; los Estados, en las familias; y las familias, en las personas.
Ama la Tierra, ámala, es tuya y nada más. ¿Para qué te sirve el idioma si no tienes la Tierra?
A veces, ante la mala manera de ser de los otros, uno se siente orgulloso de ser uno mismo y no otro.
El mayor valor en la vida no es lo que se obtiene, el mayor valor en la vida es en lo que te conviertes
El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo.
Gentes hay de mucho tono, que producen Sólo abono.
Un beso es como probar un poco de helado, siempre acabamos por querer más...
Que vea el mundo cómo brilla la luz del pueblo de Simón Bolívar.
¿Recuerdas tú cuántos panes has comido en tu vida?
Es el final del laberinto el que nos devuelve al punto de partida. Pero cada vez que encontramos la salida, el laberinto es otro.
El mundo se fundamenta en los Estados; los Estados, en las familias; y las familias, en las personas.
Ama la Tierra, ámala, es tuya y nada más. ¿Para qué te sirve el idioma si no tienes la Tierra?
A veces, ante la mala manera de ser de los otros, uno se siente orgulloso de ser uno mismo y no otro.
El mayor valor en la vida no es lo que se obtiene, el mayor valor en la vida es en lo que te conviertes
El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo.
Gentes hay de mucho tono, que producen Sólo abono.
Un beso es como probar un poco de helado, siempre acabamos por querer más...
Que vea el mundo cómo brilla la luz del pueblo de Simón Bolívar.
¿Recuerdas tú cuántos panes has comido en tu vida?