ciudad, había quedado siempre como el del inicio de su historia, aquél por el cual se había convertido en los amantes de los libros que había escrito
Sólo puede llegar a la devoción cuando uno se sacrifica. Pero, ¿devoción a qué? No al Bakufu, no al Shogun, no a tu maestro. Es a lo que tu crees, a lo que debes proteger.
Soy un revolucionario, el dinero no significa nada para mí
Si el mundo sigue rechazándome entonces negaré este mundo.
Yo no creo en el destino y más bien me parece que todas las cosas pasan porque uno se empeña en que pasen, a veces un poco a la fuerza, es verdad, pero eso no le hace a uno menos responsable ni gilipollas
La fuerza es solo una ilusión.
Sólo puede llegar a la devoción cuando uno se sacrifica. Pero, ¿devoción a qué? No al Bakufu, no al Shogun, no a tu maestro. Es a lo que tu crees, a lo que debes proteger.
Soy un revolucionario, el dinero no significa nada para mí
Si el mundo sigue rechazándome entonces negaré este mundo.
Yo no creo en el destino y más bien me parece que todas las cosas pasan porque uno se empeña en que pasen, a veces un poco a la fuerza, es verdad, pero eso no le hace a uno menos responsable ni gilipollas
La fuerza es solo una ilusión.