tu espada. ¿A quién debe proteger? La respuesta a todo yace ahí... En tu corazón.
Después de esa batalla sólo un loco coronel renunciaría a una gloria que jamás él logro entender, eligió cargar su armaco en un clavel
¿Y qué harías si Dios hablara directamente a la cara y os dijera: Os ordeno que sean felices en el mundo mientras vivan? ¿Qué harías entonces?
A todo el mundo le agrada una lisonja.
La madre en nuestra providencia sobre la tierra en los primeros años de vida, nuestro apoyo más firme en los años siguientes de la niñez, nuestra amiga más tierna y más leal en los años borrascosos de la juventud.
Aunque la cadena es larga, cada eslabón suena a cosa cierta.
Después de esa batalla sólo un loco coronel renunciaría a una gloria que jamás él logro entender, eligió cargar su armaco en un clavel
¿Y qué harías si Dios hablara directamente a la cara y os dijera: Os ordeno que sean felices en el mundo mientras vivan? ¿Qué harías entonces?
A todo el mundo le agrada una lisonja.
La madre en nuestra providencia sobre la tierra en los primeros años de vida, nuestro apoyo más firme en los años siguientes de la niñez, nuestra amiga más tierna y más leal en los años borrascosos de la juventud.
Aunque la cadena es larga, cada eslabón suena a cosa cierta.