A veces, cuando las luces se apagan y se termina la música, y se me obliga a quedarme sola con mi enfermedad y mi mundo suspendido. A veces, tú entras silenciosamente y dándome un beso realizas el milagro y me haces dormir en paz. DESENFADADOS Desenfrenados, airosos, surgen en el alma los deseos que el cuerpo por las noches calma. Claman piedad. Gritan "ya basta". Un "nomeolvides", un "parasiempre" surgen del alma de los amantes. Desenfrenados, airosos, saltan desde su piel los anhelos que el alma por la mañana calma. Ellos, siempre tan desenfadados, los amantes, abriendo el desparpajo de la vida fundiendo su condición, no renegando de ella. ECOS Espinosos retumban los ecos del pasado. Reiteran a sabiendas mi dolor. Nutro fertilidades para no agonizar masticando ahogos de tristeza, y tomo mi escafandra: este presente de vuelos y cánticos de finos y coloridos pájaros. Leves se disuelven las nostalgias pétreas, quedándome sempiternos azules y oros. Jamás p...
es necesario que me odies. Aunque al igual que no es seguro que te agrade alguien a quien le gustas, es posible que le agrades alguien a quien odias. Además el hecho de odiar a alguien no es eterno. No somos como personajes de manga. No existen humanos que sean así, tampoco existen humanos malvados. Nadie tiene la misma personalidad dependiendo del punto de vista. Tampoco hay nadie igual. En el momento en que me despierto, antes de ponerme el maquillaje, digo una pequeña oración para ti. Tu espalda es una firme línea de costa del este y brazos y piernas se prolongan más allá de tus colinas graduales. Los humanos somos para los dioses como las moscas para los niños juguetones; nos matan para su recreo. Órbita de pasión y verdaderos, resplandecientes e infalibles rastros. Celestes nuestros cuerpos aunque oscuros. Cuando una persona tiene algo importante que proteger es cuando puede volverse verdaderamente fuerte. El hombre, cuando quiere negar las leyes que desconoce, las lla...