A veces, cuando las luces se apagan y se termina la música, y se me obliga a quedarme sola con mi enfermedad y mi mundo suspendido. A veces, tú entras silenciosamente y dándome un beso realizas el milagro y me haces dormir en paz. DESENFADADOS Desenfrenados, airosos, surgen en el alma los deseos que el cuerpo por las noches calma. Claman piedad. Gritan "ya basta". Un "nomeolvides", un "parasiempre" surgen del alma de los amantes. Desenfrenados, airosos, saltan desde su piel los anhelos que el alma por la mañana calma. Ellos, siempre tan desenfadados, los amantes, abriendo el desparpajo de la vida fundiendo su condición, no renegando de ella. ECOS Espinosos retumban los ecos del pasado. Reiteran a sabiendas mi dolor. Nutro fertilidades para no agonizar masticando ahogos de tristeza, y tomo mi escafandra: este presente de vuelos y cánticos de finos y coloridos pájaros. Leves se disuelven las nostalgias pétreas, quedándome sempiternos azules y oros. Jamás p...
Leyendo una oración de su breviario Sus ojos eran de un azul turquesa, Su tez como el marfil de su rosario. Así cruzaba la divina obsesa, Defendida de un mal imaginario, Por aquel corazón que su pureza Bordara en su bendito escapulario. Junto a la hoja sagrada que leía, Tierna recordación, simbolizada En una seca flor la entristecía. Cesó su labio de moverse en rezo, Su pena se vertió cristalizada, Y en la cruz y en la flor puso su beso Pascua Elevó, adusto, el sacerdote anciano de ácimo pan la nítida blancura; trazo el signo de un símbolo su mano y consumo la mística figura. Plegose en el altar velo liviano Y ante el pueblo, en beatifica postura, Fulguró el sol flamante y soberano De la enorme custodia, su hermosura. Un torrente de luz bañó las naves; Hubo explosión de gloria en el himnario; Surgieron del armonio notas graves; Cuando entre el humo undívago del ascua Del coro voló un ave al campanario, La campana mayor repicó a pascua.