puedo contener mi risa y mi llanto. No puedo ocultar mi careta. Ante el mundo voy riendo y dentro de mi pecho este corazón por ti está muriendo. ¡Payaso, tu indiferencia me convirtió en un triste payaso!
En mi casa tengo tres sillas; una para la soledad, otra para la amistad, y una tercera para la sociedad
¡A mí no me tendrían que dejar entrar más acá! ¡Es una vergüenza que me dejen jugar!
La religión sin la ciencia estaría ciega, y la ciencia sin la religión estaría coja también
Nadie nos ama como quisiéramos ser amados, quizás en ello reside la búsqueda más inútil.
Ya hemos dicho que el legislador, cuando trate de promulgar sus leyes, debe proponerse tres objetivos:
Sólo sé que desde que nos separamos mi corazón late por verte otra vez.
La paz es sólo la guerra sin declarar
Mujer que no joda... es un hombre.
El lugar de Soda no lo ocupa nadie.
—Las cosas ya no son lo que eran —dijo Húmedo. Era una apuesta bastante segura. Nunca seguían siéndolo.
En mi casa tengo tres sillas; una para la soledad, otra para la amistad, y una tercera para la sociedad
¡A mí no me tendrían que dejar entrar más acá! ¡Es una vergüenza que me dejen jugar!
La religión sin la ciencia estaría ciega, y la ciencia sin la religión estaría coja también
Nadie nos ama como quisiéramos ser amados, quizás en ello reside la búsqueda más inútil.
Ya hemos dicho que el legislador, cuando trate de promulgar sus leyes, debe proponerse tres objetivos:
Sólo sé que desde que nos separamos mi corazón late por verte otra vez.
La paz es sólo la guerra sin declarar
Mujer que no joda... es un hombre.
El lugar de Soda no lo ocupa nadie.
—Las cosas ya no son lo que eran —dijo Húmedo. Era una apuesta bastante segura. Nunca seguían siéndolo.