En que te empapabas en aceite, mientras ajustabas tus juguetes con felicidad... Te veías como un niño jugando en el lodo, pero estabas feliz. Trabajando como si no tuvieras alma... No quiero verte así.
- Yukino Yukinoshita: Y él es... Hiki... Hikirana?
- Hachiman Hikigaya: ¡Oye! ¿Cómo sabes mi apodo cuando iba a 4° grado? A fin de cuentas, la gente se olvido de mi nombre y me empezaron a llamar rana.
El egipcio amaba la piedra dura de los enormes edificios; la severidad de su conciencia le hacía buscar siempre los problemas más difíciles.
Tierras destruidas, ciudades en ruinas, tantas vidas sacrificadas, y sin embargo, no había una palabra mejor para definirlo que victoria.
Te vi, fumabas unos chinos en Madrid
El valor no es la ausencia de miedo, sino la voluntad para enfrentarse al miedo.
Ser o no ser: ése es el dilema.
Esperaba con impaciencia la respuesta a mi carta, sin atreverme a abrigar una esperanza y tratando de acallar los oscuros presentimientos.
Más vergonzoso es desconfiar de los amigos que ser engañados por ellos
- Yukino Yukinoshita: Y él es... Hiki... Hikirana?
- Hachiman Hikigaya: ¡Oye! ¿Cómo sabes mi apodo cuando iba a 4° grado? A fin de cuentas, la gente se olvido de mi nombre y me empezaron a llamar rana.
El egipcio amaba la piedra dura de los enormes edificios; la severidad de su conciencia le hacía buscar siempre los problemas más difíciles.
Tierras destruidas, ciudades en ruinas, tantas vidas sacrificadas, y sin embargo, no había una palabra mejor para definirlo que victoria.
Te vi, fumabas unos chinos en Madrid
El valor no es la ausencia de miedo, sino la voluntad para enfrentarse al miedo.
Ser o no ser: ése es el dilema.
Esperaba con impaciencia la respuesta a mi carta, sin atreverme a abrigar una esperanza y tratando de acallar los oscuros presentimientos.
Más vergonzoso es desconfiar de los amigos que ser engañados por ellos