y no queremos tenerlo, nosotros que todavía queremos vivir una vida humana, nosotros que somos los sin rostro y sin voz: nosotros somos la crisis del capitalismo. La teoría de la crisis no sólo es una teoría del miedo sino también una teoría de la esperanza.
La gente envidiosa cuando te ve caer ríe y se divierte de tu desgracia, pero su risa amarga solo refleja que quisieran estar en tus zapatos, pues tú en cambio, si los ves caer a ellos extiendes la mano en su ayuda lo que refleja que ellos no podrán actuar de la misma forma que tú.
Una alegre mañana la vida nació, en las sombras de un amanecer muerto.
Nada puede hacerme sufrir más que el espectáculo del amor. Yo solo, frente al mundo, fuera del mundo, en el mundo intermedio de la nostalgia fúnebre, de las aguas maternas, del gran claustro, del paraíso perdido; frente a ti y lejos, tan lejos que ya nada puede salvarme, ni la muerte.
La falsedad es tan antigua como el árbol del Edén.
Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden
No vivimos nunca: esperamos la vida
La virtud no iría muy lejos si la vanidad no le hiciera compañía.
Si no puedes protegerte tú misma, sería mejor que murieras.
Mi justo vivirá por la fe; mas si es cobarde, mi alma no se complacerá en él
La gente envidiosa cuando te ve caer ríe y se divierte de tu desgracia, pero su risa amarga solo refleja que quisieran estar en tus zapatos, pues tú en cambio, si los ves caer a ellos extiendes la mano en su ayuda lo que refleja que ellos no podrán actuar de la misma forma que tú.
Una alegre mañana la vida nació, en las sombras de un amanecer muerto.
Nada puede hacerme sufrir más que el espectáculo del amor. Yo solo, frente al mundo, fuera del mundo, en el mundo intermedio de la nostalgia fúnebre, de las aguas maternas, del gran claustro, del paraíso perdido; frente a ti y lejos, tan lejos que ya nada puede salvarme, ni la muerte.
La falsedad es tan antigua como el árbol del Edén.
Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden
No vivimos nunca: esperamos la vida
La virtud no iría muy lejos si la vanidad no le hiciera compañía.
Si no puedes protegerte tú misma, sería mejor que murieras.
Mi justo vivirá por la fe; mas si es cobarde, mi alma no se complacerá en él