tu corazón, en cada caricia que te ofrezca el aire, estoy contigo. Nunca estás solo, siempre estoy contigo, en tus pensamientos, en tus sonrisas y sobre todo en tus tristezas. Siempre a tu lado, siempre contigo.
La pólvora no explota sin estar comprimida; la cautividad ha reunido en un solo punto mis facultades y han entrado en contacto en un espacio reducido, y como no ignoráis, del choque de las nubes resulta la electricidad, de la electricidad el rayo, y del rayo la luz.
Si no había de vez en cuando algo de sexo, ¿en qué consistía la vida?
Una mujer que pasa en bicicleta a las dos de la mañana, hermosas piernas morenas bombeando los pedales mientras la brisa le alza el vestido y revela un perfecto milagro de carne femenina en movimiento. Nuestros ojos se cruzan un momento y ya se ha ido. Son cosas como ésa las que te hacen darte cuenta de lo poco que realmente sabes de nada.
En tu prisa por salvar el mundo, ten cuidado de no destruirlo.
De sabios es variar de opinión.
Aún puede recordarlo perfectamente. El momento en que me robo la mirada.
El que se armó su estorbo que se lo eche al hombro.
El Caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Un gran viento y repentinamente el estandarte se levanta.
La pólvora no explota sin estar comprimida; la cautividad ha reunido en un solo punto mis facultades y han entrado en contacto en un espacio reducido, y como no ignoráis, del choque de las nubes resulta la electricidad, de la electricidad el rayo, y del rayo la luz.
Si no había de vez en cuando algo de sexo, ¿en qué consistía la vida?
Una mujer que pasa en bicicleta a las dos de la mañana, hermosas piernas morenas bombeando los pedales mientras la brisa le alza el vestido y revela un perfecto milagro de carne femenina en movimiento. Nuestros ojos se cruzan un momento y ya se ha ido. Son cosas como ésa las que te hacen darte cuenta de lo poco que realmente sabes de nada.
En tu prisa por salvar el mundo, ten cuidado de no destruirlo.
De sabios es variar de opinión.
Aún puede recordarlo perfectamente. El momento en que me robo la mirada.
El que se armó su estorbo que se lo eche al hombro.
El Caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Un gran viento y repentinamente el estandarte se levanta.