cambiado de manera significativa para nosotros, al menos en apariencia. ¿Pero qué ha sucedido con el bien y el mal? La seducción lanza a ellos entre sí, y los une más allá del significado, en un paroxismo (repentino estallido de emoción) de intensidad y encanto.
Ámase por deleite a la belleza, y a la virtud, por soberana alteza
No hay religión más elevada que la verdad.
Quien no habla puede pensar.
Una pantalla grande sólo hace el doble de mala a una mala película.
Pájaro que de dos tiros no cayó, voló.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Febreruco, febreruelo, cuando en casa, cuando el ero.
Dormí con el ladrón y me dio amor hasta llorar.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió
Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.
El destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos.
Ámase por deleite a la belleza, y a la virtud, por soberana alteza
No hay religión más elevada que la verdad.
Quien no habla puede pensar.
Una pantalla grande sólo hace el doble de mala a una mala película.
Pájaro que de dos tiros no cayó, voló.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Febreruco, febreruelo, cuando en casa, cuando el ero.
Dormí con el ladrón y me dio amor hasta llorar.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió
Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.
El destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos.