la cabeza, por fresco, pero se acuerda: Entregarse a la ira ciega es señal de que se está cerca de la animalidad. Quita su libro de encima de los botellines y lo guarda en el cajón. Hay días en que se le vuelve a uno el santo de espaldas, en que hasta Nietzsche parece como pasarse a la acera contraria.
Solo Dios sabe de cuanta historia habrá sido testigo este templo, y no me refiero únicamente a la historia con mayusculas, sino también a las pequeñas historias de ciudadanos anonimos que no han dejado su huella en los libros, pero cuya voz aún resuena inaudible entre estas paredes
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Las lágrimas corren por mis mejillas sin que experimente la necesidad de entornar los ojos. ¿Qué me hace llorar así? De tanto en tanto. No hay nada aquí que pueda entristecer. Tal vez se trate de cerebro licuado. En todo caso, la felicidad pasada se me ha ido completamente de la memoria, si es que alguna vez estuvo presente en ella.
Lo que el amor hace, él mismo lo excusa.
No sabía lo que era malo hasta el momento en que conocí lo bueno.
Es un gran error creerse más de lo que uno es, o menos de lo que uno vale.
Justicia no es apego a la ley, sino un código de imparcialidad y moralidad.
Una flor se marchita, un castillo se derrumba y una amistad se conserva hasta la tumba.
Los soldados sin cerebro pueden ser usados como peones.
Solo Dios sabe de cuanta historia habrá sido testigo este templo, y no me refiero únicamente a la historia con mayusculas, sino también a las pequeñas historias de ciudadanos anonimos que no han dejado su huella en los libros, pero cuya voz aún resuena inaudible entre estas paredes
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Las lágrimas corren por mis mejillas sin que experimente la necesidad de entornar los ojos. ¿Qué me hace llorar así? De tanto en tanto. No hay nada aquí que pueda entristecer. Tal vez se trate de cerebro licuado. En todo caso, la felicidad pasada se me ha ido completamente de la memoria, si es que alguna vez estuvo presente en ella.
Lo que el amor hace, él mismo lo excusa.
No sabía lo que era malo hasta el momento en que conocí lo bueno.
Es un gran error creerse más de lo que uno es, o menos de lo que uno vale.
Justicia no es apego a la ley, sino un código de imparcialidad y moralidad.
Una flor se marchita, un castillo se derrumba y una amistad se conserva hasta la tumba.
Los soldados sin cerebro pueden ser usados como peones.