leyes divinas y humanas, a asesinar si fuera necesario y a meterme en complicaciones inextricables y horribles ( ¿Qué me importaba a mí? ), por una mujer de la que no sabía más que era tan hermosa como imprudente.
La idea de que un Espíritu del mundo exterior se encarnaba de pronto en la forma de una persona ordinaria, y obraba o intentaba obrar sobre nosotros en ciertos momentos graves de la vida, sin que esa persona tuviera conocimiento o guardara algún recuerdo, me obsesionaba con frecuencia.
Luna, de enero, y el amor, primero.
No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio
Sólo somos el barro y lo que nos rodea, los artesanos.
Puede que sea una apuesta, pero no ganarás la lotería si no compras un boleto.
Dios se encarna en un niño que busca los juguetes de tus manos.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Es más vago que la quijá de arriba.
Ni justicia ni verdad en la tierra encontrarás
La idea de que un Espíritu del mundo exterior se encarnaba de pronto en la forma de una persona ordinaria, y obraba o intentaba obrar sobre nosotros en ciertos momentos graves de la vida, sin que esa persona tuviera conocimiento o guardara algún recuerdo, me obsesionaba con frecuencia.
Luna, de enero, y el amor, primero.
No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio
Sólo somos el barro y lo que nos rodea, los artesanos.
Puede que sea una apuesta, pero no ganarás la lotería si no compras un boleto.
Dios se encarna en un niño que busca los juguetes de tus manos.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Es más vago que la quijá de arriba.
Ni justicia ni verdad en la tierra encontrarás