enamorar¿Para soñar y luego despertarY darse cuenta que rosa no es el color de la realidad?No me quiero enamorar¿Para abrazar?¿Para besar?¿Y al final extrañarUn amor que tuyo ya no será?No me quiero enamorar¿Para amar?¿Para odiar¿Por qué entregaste tu vida enteraA quien no la supo valorar?No me quiero enamorar.
¿Sentimientos románticos? ¿Querer? ¿Amar? ¡No se trata de un sentimiento momentáneo! Este cuerpo, voz, corazón... es algo que Kotaro creó. ¡Todo mi ser... le pertenece a Kotaro!
El ser verdaderamente cercano al corazón del hombre es tomar nuestra lección final en el volumen cerrado con candados de la desesperación.
Era un gran narrador: empleaba el lenguaje que los niños aman y los sabios emulan; una dicción simple en su fuerza y fuerte en su simplicidad.
¡Claro que no! Orihara Izaya, el informante, no es un mal hombre... Pero tampoco soy tan amable para detener a alguien que quiere morir.
El milagro de existir, el instinto de buscar, la fortuna de encontrar, el gusto de conocer
No hay incendio como la pasión; no hay ningún mal como el odio.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Muchos explican los acontecimientos históricos por conspiraciones pero se subestima a la estupidez.
¿Sentimientos románticos? ¿Querer? ¿Amar? ¡No se trata de un sentimiento momentáneo! Este cuerpo, voz, corazón... es algo que Kotaro creó. ¡Todo mi ser... le pertenece a Kotaro!
El ser verdaderamente cercano al corazón del hombre es tomar nuestra lección final en el volumen cerrado con candados de la desesperación.
Era un gran narrador: empleaba el lenguaje que los niños aman y los sabios emulan; una dicción simple en su fuerza y fuerte en su simplicidad.
¡Claro que no! Orihara Izaya, el informante, no es un mal hombre... Pero tampoco soy tan amable para detener a alguien que quiere morir.
El milagro de existir, el instinto de buscar, la fortuna de encontrar, el gusto de conocer
No hay incendio como la pasión; no hay ningún mal como el odio.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Muchos explican los acontecimientos históricos por conspiraciones pero se subestima a la estupidez.