un nuevo mundo. Pero que a la vez, mi corazón terminó siendo el perjudicado.No entiendo por qué, ni me explico cómo, llegamos hasta este extremo, de tener que despedirnos.Te juro que lo di todo, hasta lo que no pude dar, pero aún así no bastó.Quisiera volver el tiempo atrás, ¿pero de qué me vale? Si las cosas no cambiarían.Ahora sólo pienso en sanar estas heridas que poco a poco me van destruyendo por dentro.Recuperar mi corazón, la base de mi amor.Hoy me despido, te deseo lo mejor, pero me voy con el dolor, ese dolor que tardará en sanar...
Tengo corazón, mas corazón de soberano; no me apiado de las lágrimas de una duquesa, pero me afectan los males de los pueblos.
Yo no he llegado a ese punto todavía... pero te mostraré como me convierto en un hombre de verdad, quiero que me veas cuando llegue ese momento.
En la medida en que las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son exactas, y en tanto son exactas, no se refieren a la realidad.
Cuando los hombres se vuelven virtuosos en la vejez no hacen más que sacrificar a Dios los legados del demonio.
No me queda nada que enseñarles... No, son ellas las que me enseñaron.
He aquí que todo viene, todo pasa, todo, todo se acaba.
El deber de cada súbdito pertenece al rey, menos su conciencia.
Solo puedes luchar contra aquello que entiendes. Pero, ¿cómo se puede luchar contra la imaginación?
Si queremos PAZ, Domínguez Brito Va, Si queremos honradez, Domínguez Brito es y si queremos llegar, Domínguez Brito ¡YA!
Tengo corazón, mas corazón de soberano; no me apiado de las lágrimas de una duquesa, pero me afectan los males de los pueblos.
Yo no he llegado a ese punto todavía... pero te mostraré como me convierto en un hombre de verdad, quiero que me veas cuando llegue ese momento.
En la medida en que las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son exactas, y en tanto son exactas, no se refieren a la realidad.
Cuando los hombres se vuelven virtuosos en la vejez no hacen más que sacrificar a Dios los legados del demonio.
No me queda nada que enseñarles... No, son ellas las que me enseñaron.
He aquí que todo viene, todo pasa, todo, todo se acaba.
El deber de cada súbdito pertenece al rey, menos su conciencia.
Solo puedes luchar contra aquello que entiendes. Pero, ¿cómo se puede luchar contra la imaginación?
Si queremos PAZ, Domínguez Brito Va, Si queremos honradez, Domínguez Brito es y si queremos llegar, Domínguez Brito ¡YA!