y prefieren cobijarse en los brazos de la esclavitud a pararse ante los vientos de la libertad y vivir de acuerdo con este difícil camino, y por su naturaleza prefieren robar que trabajar, dormir que vivir, comer que pensar, traicionar que ser fieles, deshonrar en lugar de honrar.
Educar es adiestrar al hombre para hacer un buen uso de su vida, para vivir bien; lo cual quiere decir que es adiestrarse para su propia felicidad.
Solamente una mirada es suficiente para hablar. Ya son más de veinte años, de momento congelados en recuerdos que jamás se olvidarán
En este final de siglo, la enfermedad de Occidente es la de la abundancia: Tener todo lo material y haber reducido al mínimo lo espiritual
Padre nuestro que estás en los cielos, quédate ahí, nosotros nos quedaremos en la tierra, que es tan bonita.
El querer y no poder es más antiguo que el peer
Nadie es feliz a menos que crea serlo.
Solo escúchame. Probablemente haya muerto una vez. Y después volví a encontrarte. Lo que me trajo de vuelta de la muerte fueron... tus lágrimas, y esa promesa. Te lo prometo. Ya nunca te olvidaré de nuevo. Siempre estaremos juntos. Siempre.
Nadie ama a su patria porque es grande, sino porque es suya
Está la belleza y están los humillados. Por difícil que sea la empresa quisiera no ser nunca infiel ni a los segundos ni a la primera.
Educar es adiestrar al hombre para hacer un buen uso de su vida, para vivir bien; lo cual quiere decir que es adiestrarse para su propia felicidad.
Solamente una mirada es suficiente para hablar. Ya son más de veinte años, de momento congelados en recuerdos que jamás se olvidarán
En este final de siglo, la enfermedad de Occidente es la de la abundancia: Tener todo lo material y haber reducido al mínimo lo espiritual
Padre nuestro que estás en los cielos, quédate ahí, nosotros nos quedaremos en la tierra, que es tan bonita.
El querer y no poder es más antiguo que el peer
Nadie es feliz a menos que crea serlo.
Solo escúchame. Probablemente haya muerto una vez. Y después volví a encontrarte. Lo que me trajo de vuelta de la muerte fueron... tus lágrimas, y esa promesa. Te lo prometo. Ya nunca te olvidaré de nuevo. Siempre estaremos juntos. Siempre.
Nadie ama a su patria porque es grande, sino porque es suya
Está la belleza y están los humillados. Por difícil que sea la empresa quisiera no ser nunca infiel ni a los segundos ni a la primera.