que enganchó al niño estúpido. Fue la confianza. El valor. La falta total de verguenza. la comodidad y la sinceridad genuina. La franqueza que permitía a alguien ser capaz de salir allí y contarle al mundo: Sí, así es como yo decido pasar una tarde libre. Posando aquí con un mono metiéndome cacahuetes por el culo.
Se supone que las tres brujas buenas tienen que hacer tres regalos al niño, como belleza, sabiduría y felicidad. El dinero no lo es todo, si sale a su padre ya será guapo y la sabiduría la tendrá que aprender él solo.
Cada vez que intento alborotar el corazón de esta persona, haciéndolo sentir nervioso, siempre fracaso, y en lugar de eso, termino ridiculizado.
¿Venís a picotearme los ojos aún vivo, revuelo de moscas?
Nunca imaginamos una acción que tanto nos sacara de quicio.
Para romper las reglas, primero hay que conocerlas bien.
Asegúrate que esos desgraciados se alimenten de los enfermos. La sangre de los sanos está reservada sólo para mí.
Cada virtud sólo necesita un hombre; pero la amistad necesita dos.
Se supone que las tres brujas buenas tienen que hacer tres regalos al niño, como belleza, sabiduría y felicidad. El dinero no lo es todo, si sale a su padre ya será guapo y la sabiduría la tendrá que aprender él solo.
Cada vez que intento alborotar el corazón de esta persona, haciéndolo sentir nervioso, siempre fracaso, y en lugar de eso, termino ridiculizado.
¿Venís a picotearme los ojos aún vivo, revuelo de moscas?
Nunca imaginamos una acción que tanto nos sacara de quicio.
Para romper las reglas, primero hay que conocerlas bien.
Asegúrate que esos desgraciados se alimenten de los enfermos. La sangre de los sanos está reservada sólo para mí.
Cada virtud sólo necesita un hombre; pero la amistad necesita dos.