y la maldición del ruido no penetrará.
Tú, tan flor, tan luz de primavera, dime, dime que no es mentira este milagro, la multiplicación de mi alegría, los panes y los peces de tu pecho.
Somos libres y tolerantes en nuestras vidas pero en los asuntos públicos nos ceñimos a la Ley.
Somos la cara... Los pies... Y las manos de Satsuki-sama y estamos dispuestos a dar la vida por ella.
El único matrimonio que siempre hace feliz al hombre es el de sus hijos.
Prohibir algo es despertar el deseo.
Sí, al sepulcro... Es lo que me han proporcionado mis conciudadanos... pero los perdono
Tú, tan flor, tan luz de primavera, dime, dime que no es mentira este milagro, la multiplicación de mi alegría, los panes y los peces de tu pecho.
Somos libres y tolerantes en nuestras vidas pero en los asuntos públicos nos ceñimos a la Ley.
Somos la cara... Los pies... Y las manos de Satsuki-sama y estamos dispuestos a dar la vida por ella.
El único matrimonio que siempre hace feliz al hombre es el de sus hijos.
Prohibir algo es despertar el deseo.
Sí, al sepulcro... Es lo que me han proporcionado mis conciudadanos... pero los perdono