y la esperanza. Pero, como es natural inefable como en el efecto de la belleza natural de la mente, no puede coincidir con la paz de Dios en la curación de su efecto sobre la mente humana.
Yo que me pierdo en la sangre de todos: yo, el mal poeta, el fabricante de paraguas nocturnos que ama el nombre de los ríos y pelea contra la estatua ecuestre de la mala poesía.
Listo el pollo, pelada la gallina.
Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro sí, y ésa fue su condena.
Puedes luchar todo lo que quieras, no hay escapatoria de mi habilidad.
Bien poco enseñó la vida a aquellos a los que no enseñó a soportar el dolor.
¿Por qué me sigo jugando
Yo que me pierdo en la sangre de todos: yo, el mal poeta, el fabricante de paraguas nocturnos que ama el nombre de los ríos y pelea contra la estatua ecuestre de la mala poesía.
Listo el pollo, pelada la gallina.
Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro sí, y ésa fue su condena.
Puedes luchar todo lo que quieras, no hay escapatoria de mi habilidad.
Bien poco enseñó la vida a aquellos a los que no enseñó a soportar el dolor.
¿Por qué me sigo jugando