no me dejaron tiempo para ser casado. Sin embargo, debo reconocer que nunca tuve esta explicación hasta el día de mis noventa años,...
Mi espíritu se mece como un mástil, obras de teatro en el tormentoso cielo y, al igual que las velas hinchadas por el viento, se llena mi imaginación.
Nada es real hasta que se experimenta; aun un proverbio no lo es hasta que la vida no lo haya ilustrado.
Te quiero, se que ahora es de verdad, te quiero y tengo miedo porque nunca te podré olvidar.
No es nuestra ignorancia, la naturaleza posee la probabilidad como algo intrínseco a ella.
El más difícil no es el primer beso sino el último.
¿Por qué me enamoras lisonjero si has de burlarme luego fugitivo?
Mi espíritu se mece como un mástil, obras de teatro en el tormentoso cielo y, al igual que las velas hinchadas por el viento, se llena mi imaginación.
Nada es real hasta que se experimenta; aun un proverbio no lo es hasta que la vida no lo haya ilustrado.
Te quiero, se que ahora es de verdad, te quiero y tengo miedo porque nunca te podré olvidar.
No es nuestra ignorancia, la naturaleza posee la probabilidad como algo intrínseco a ella.
El más difícil no es el primer beso sino el último.
¿Por qué me enamoras lisonjero si has de burlarme luego fugitivo?