un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.
Son los propios campesinos quienes instalaron los ídolos y ellos, cuando llegue el momento, los tirarán con sus propias manos; no es necesario que otros lo hagan en su nombre antes de tiempo.
¿Soy acaso el guardián de mi hermano?
Mal hombre es aquel que sabe recibir un beneficio y no sabe devolverlo.
Hay hombres que trabajan como si fueran a vivir eternamente.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Un hombre con un reloj sabe la hora que es; uno con dos no está tan seguro.
Son los propios campesinos quienes instalaron los ídolos y ellos, cuando llegue el momento, los tirarán con sus propias manos; no es necesario que otros lo hagan en su nombre antes de tiempo.
¿Soy acaso el guardián de mi hermano?
Mal hombre es aquel que sabe recibir un beneficio y no sabe devolverlo.
Hay hombres que trabajan como si fueran a vivir eternamente.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Un hombre con un reloj sabe la hora que es; uno con dos no está tan seguro.