solo remordimiento y no lamentaré nada de lo que hice en la escuela!
En la conversación o cualquier otro coloquio sucede inevitablemente que el placer de unos y el aburrimiento de otros han de compensarse mutuamente; siendo mucha suerte poder mantener ese equilibrio.
Por fin he encontrado la perfección, ahora sólo falta que no me falle al corazón.
Podrá llegar a costarme la vida, pero prometí que te protegería y te aseguro que no fallaré a mi palabra...
El mundo tiene la culpa, no porque sea intrínsecamente bueno o malo o nada, sino por lo que es, porque no nos preparamos en nada excepto para llevarse bien con el cuerpo.
El verdadero héroe de algunas obras literarias es el lector que las aguanta.
En la conversación o cualquier otro coloquio sucede inevitablemente que el placer de unos y el aburrimiento de otros han de compensarse mutuamente; siendo mucha suerte poder mantener ese equilibrio.
Por fin he encontrado la perfección, ahora sólo falta que no me falle al corazón.
Podrá llegar a costarme la vida, pero prometí que te protegería y te aseguro que no fallaré a mi palabra...
El mundo tiene la culpa, no porque sea intrínsecamente bueno o malo o nada, sino por lo que es, porque no nos preparamos en nada excepto para llevarse bien con el cuerpo.
El verdadero héroe de algunas obras literarias es el lector que las aguanta.