que dejamos es una parte de nosotros mismos: debemos morir una vida para entrar en otra.
El reloj sigue diciendo que la noche es el único tren que puede llegar a este pueblo, y a ti te gusta estar inmóvil escuchándolo mientras el hollín de la oscuridad hace desaparecer los durmientes de la vía.
Esta noche la luz del amor está en tus ojos
Hay dos cosas más grandes que todo lo demás. La primera es el amor y la segunda la guerra... Y como no sabemos en que va acabar la guerra, vida mía, hablemos de amor...
El principio de la educación es predicar con el ejemplo.
Los mismos afanes y esfuerzos se producen en una pequeña ciudad que en el gran teatro del mundo.
Se encuentran muchos hombres que hablan de libertad, pero se ven muy pocos cuya vida no se haya consagrado, principalmente, a forjar cadenas
El reloj sigue diciendo que la noche es el único tren que puede llegar a este pueblo, y a ti te gusta estar inmóvil escuchándolo mientras el hollín de la oscuridad hace desaparecer los durmientes de la vía.
Esta noche la luz del amor está en tus ojos
Hay dos cosas más grandes que todo lo demás. La primera es el amor y la segunda la guerra... Y como no sabemos en que va acabar la guerra, vida mía, hablemos de amor...
El principio de la educación es predicar con el ejemplo.
Los mismos afanes y esfuerzos se producen en una pequeña ciudad que en el gran teatro del mundo.
Se encuentran muchos hombres que hablan de libertad, pero se ven muy pocos cuya vida no se haya consagrado, principalmente, a forjar cadenas