nosotros mismos, y de nuestra humanidad común, a fin de poder afrontar mejor el futuro.
He leído con frecuencia que las palabras traicionan al pensamiento, pero me parece que las palabras escritas lo traicionan todavía más.
He aprendido, de estar solo, a llorar sin molestar y a cagarme en los calzones y a dudar.
El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.
Yo no sé hacer empanadas, pero sé donde las hacen buenas
Las lágrimas se guardan para los entierros, y la vida hay que buscarla allí donde lo dejan a uno. En una casa buena de Cádiz, o en el infierno. Donde sea. Donde se pueda
La religión está a punto de convertir las creencias no probadas en verdades inamovibles, a través del poder de las instituciones y del paso del tiempo.
He leído con frecuencia que las palabras traicionan al pensamiento, pero me parece que las palabras escritas lo traicionan todavía más.
He aprendido, de estar solo, a llorar sin molestar y a cagarme en los calzones y a dudar.
El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.
Yo no sé hacer empanadas, pero sé donde las hacen buenas
Las lágrimas se guardan para los entierros, y la vida hay que buscarla allí donde lo dejan a uno. En una casa buena de Cádiz, o en el infierno. Donde sea. Donde se pueda
La religión está a punto de convertir las creencias no probadas en verdades inamovibles, a través del poder de las instituciones y del paso del tiempo.