Uno va internándose en la fatiga horizontal que llega a seducir los huesos y el silencio como si fuesen huéspedes fugaces o amantes clandestinos. Y un día nos sorprende descubrirnos dueños de una morada abierta a la intemperie de toda soledad. Vamos tendiéndonos junto a nuestra sombra arropándonos con ella. Hay un cambio de piel que nos desnuda. Y la fatiga invade. Murmura otros idiomas que no son extranjeros pero emplean sin voz otras palabras. Para no herirnos. Para no decirnos que hemos comenzado a habitar el adiós. APRENDIZAJES Comienzo a perder instantes. A perderme. Una décima de segundo. Un milésimo de silencio. Nada me despoja. Todo me desnuda. Es lo infinito que regresa. Aprendo a habitar el esplendor de mi sombra.
pensar de manera correcta, y pierdes el control al saber que es lo sensible. En el fondo todo es tan irritante. Un verdadero amigo no es sólo el que te acompaña a donde vas y cuando lo necesitas, sino el que además te corrige cuando cree que te equivocas. El ascetismo o cualquier otro tipo de renuncia a nuestra sexualidad, es indefendible. No han llegado palabras sino actos al poema. ¿Cómo hago yo: recojo lenguaje o actos, los combino? Admirando el cielo, y el sueño de poder volar. Aún así, lo único que puedes hacer es caminar. El mayor delito es el suicidio, porque es el único que no da lugar al arrepentimiento. La verdadera amistad es aquella que aún siendo diferentes, amamos las diferencias. Aún siendo defectivos, nos aceptamos perfectibles.