Uno va internándose en la fatiga horizontal que llega a seducir los huesos y el silencio como si fuesen huéspedes fugaces o amantes clandestinos. Y un día nos sorprende descubrirnos dueños de una morada abierta a la intemperie de toda soledad. Vamos tendiéndonos junto a nuestra sombra arropándonos con ella. Hay un cambio de piel que nos desnuda. Y la fatiga invade. Murmura otros idiomas que no son extranjeros pero emplean sin voz otras palabras. Para no herirnos. Para no decirnos que hemos comenzado a habitar el adiós. APRENDIZAJES Comienzo a perder instantes. A perderme. Una décima de segundo. Un milésimo de silencio. Nada me despoja. Todo me desnuda. Es lo infinito que regresa. Aprendo a habitar el esplendor de mi sombra.
Ámame sin temor... quiéreme sin cuestionarme... confía en mí sin preguntarme, cuenta conmigo siempre... acéptame
sin cambiarme... porque un amor así de libre jamás morirá... El propio Keynes siempre sostuvo que el capitalismo no sobreviviría si sólo se limitaba a proporcionar a los ricos los medios para hacerse más ricos. Cuando vivía: ¡que ya se muera! Cuando murió: ¡qué bueno era!. Los caballeros no pueden salvar al mundo. Ellos llaman a los métodos de lucha bien y mal, como si hubiera algo de nobleza en el campo de batalla. Nadie puede hacernos sentir inferiores sin nuestro consentimiento. La verdad os hará libres... Siempre estaba dispuesto a echar una mano al que estaba más alto que él