Uno va internándose en la fatiga horizontal que llega a seducir los huesos y el silencio como si fuesen huéspedes fugaces o amantes clandestinos. Y un día nos sorprende descubrirnos dueños de una morada abierta a la intemperie de toda soledad. Vamos tendiéndonos junto a nuestra sombra arropándonos con ella. Hay un cambio de piel que nos desnuda. Y la fatiga invade. Murmura otros idiomas que no son extranjeros pero emplean sin voz otras palabras. Para no herirnos. Para no decirnos que hemos comenzado a habitar el adiós. APRENDIZAJES Comienzo a perder instantes. A perderme. Una décima de segundo. Un milésimo de silencio. Nada me despoja. Todo me desnuda. Es lo infinito que regresa. Aprendo a habitar el esplendor de mi sombra.
su máxima expresión, lo encierra en un paréntesis y le saca el factor común. Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres. Eres como una enfermedad... al atacar a uno infectas a todos y no te importa. Amigos y compadres búscalos entre tus iguales. El que no cree en si mismo miente siempre. La fuerza física surge como complemento de la debilidad mental. Cuando tengo cerca a un alemán se me retrasa la digestión.