Porque contemplo aún albas radiosas
y hay rosas, muchas rosas, muchas rosas
en que tiembla el lucero de Belén,
y hay rosas, muchas rosas, muchas rosas
gracias, ¡está bien!
Porque en las tardes, con sutil desmayo,
piadosamente besa el sol mi sien,
y aun la transfigura con su rayo:
gracias, ¡está bien!
Porque en las noches una voz me nombra
(¡voz de quien yo me sél), y hay un edén
escondido en los pliegues de mi sombra:
gracias, ¡está bienI
Porque hasta el mal en mí don es del cielo,
pues que, al minarme va, con rudo celo,
desmoronando mi prisión también;
porque se acerca ya mi primer vuelo:
gracias, ¡está bien!
vida, esta tarjeta. Si pregunta de quién es, respóndele con claridad, de una chica que te quiso, y no te puede olvidar. No hay más camino, para aprender a amar, que el conocimiento de sí mismo, que esa mirada sin ilusión que, a través de nosotros mismos alcanza a toda la humanidad miserable. Mas vale dar que recibir. La prueba más grande de valor en este mundo es saber sobrellevar una derrota sin perder el ánimo ¡Es obvio que queramos vivir! ¡Después de todo, sólo somos humanas! ... el sueño es un buen colchón para el cansancio.