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ALEJANDRO AURA - LAS CASAS TERRESTRES

 1


Amplio,
como el más amplio amor
es el espacio
donde las montañas
dan de sí su cuerpo elaborado;
sobre uno de estos senos de la tierra
pone su mano el sol
y se levanta.


2

Al vapor de la mañana
hundí mis ojos,
toqué árboles, arcilla,
toqué elcolor con ellos,
toqué las pieles de las frutas,
las lenguas ásperas toqué
de los ganados
usando de dulce la verdura
en la humedad mis ojos se perdieron
con la dicha.


3

Detén tu espesa y húmeda maraña,
viento;
párala un poco
mientras pasan mis ojos
a peinar la cabellera tenue de la luz.


4

Ay la rosa
fragante de
mi corazón
despedazada
por el amor
de la
ciudad,
amortajada
en humo,
desodorizada
ay la rosa.


5

Ponme una mano
en los ojos
para
ya no estarme viendo,
porque si sigo
me voy a estrangular
de rabia
que me tengo.


6

En la inmensa forma
de la noche
aparece la luna
para hacer constar
que el universo
es harto palpable,
como el cuerpo.


7

Por supuesto, que no creo
en la reencarnación.

Pero me gustaría saber
si naceré de nuevo.

Sólo por decidir qué cosas
puedo dejar para después.


8

El mal,
una naranja oscura;
el bien,
una clara naranja.
amor mío,
libérame.


9

La palabra
es lo menos,
es el cuchillo con que se corta
la sandía.


10

Mis ojos
como burbujas
se me deshacen
en las manos

Tengo en la garganta
un nudo ciego.
Voy a echarme
a volar
dentro de poco tiempo.


11

No hay nada más definitivo
aquí estoy puesto nomás
como una verruga
en la espesa nariz del mundo
y no hablo
sino para hacer que el tiempo
se detenga
y no llegue nunca
a la catástrofe final.


12

Con el dedo meñique
me rasco el corazón;
esta casa que hicimos,
estos muros cubiertos,
qué de color, qué de
violento gusto colgado
en las paredes.
Hasta los pisos
están llenos.
Este laberinto en el que
ya no nos perderemos
ni de chiste.
Mientras tú estás dormida
y sueñas que me voy,
yo sueño que me voy.

Gemeoss

Purpúreas rosas sobre Galatea el alba entre lirios cándidos deshoja; duda el amor

cuál más su color sea, o púrpura nevada o nieve roja; de su frente la perla es eritrea, émula vana; el ciego dios se enoja, y, condenado su esplendor, la deja pender en oro al nácar de su oreja. No hay deuda que no se haga ni fecha que no se cumpla. ¡Cuántas mujeres se enamoran de un hombre, no para tenerlo, sino para no dejarlo a otra! El amor propio es el mayor de los aduladores. ¿Por qué nos alegramos en las bodas y nos entristecemos en los velorios? Porque no somos la persona involucrada. El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte. Aunque el final del mundo sea mañana, hoy plantaré manzanos en mi huerto. Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.

Mi hermano ha muerto. Ya no está. Pero en mi espalda, en mi

pecho, ¡él sigue viviendo en mi!. Mi taladro atravesará el firmamento. No importa que haya en mi camino. Si puedo atravesarlo... ¡es mi victoria! ¡¿Quién demonios te crees que soy?! ¡Yo soy Simon! no soy mi hermano Kamina... ¡Yo soy yo! ¡¡Simon el Excavador!! El río corre en medio de la tempestad, ya pasó la tormenta. Sin embargo estoy tan frío acá... El viejo centenario, no vió dos primaveras en un año. No hay razas inferiores; todas ellas están destinadas a alcanzar la libertad. Cuando los gobiernos son austeros, las sociedades son prósperas. El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: Es envidiable. Por ruin que haya sido el pecado, son más ruines los que con él se gozan. En el vasto campo de la intriga hay que saber cultivarlo todo: hasta la vanidad de un necio

Turismo, la circulación humana considerada como consumo... fundamentalmente no es más que la

zona de ocio para ir a ver lo que se ha convertido en banal. Bueno, si pudieras conseguir enormes cantidades de dinero simplemente siendo popular en la red, desde luego que creerías que es una tontería el salir a trabajar. Hay un tren que va directo al centro del amor, y se cae siempre al mar y te ahoga el dolor. Ella me enseñó el significado de mi vida por primera vez. Los prejuicios son la razón de los tontos El amor es la poesía de los sentidos. Es la guerra la que me ha educado; no solamente el horror de la guerra, sino también la significación de la guerra imperialista.

ALBERTO RUBIO - LA ABUELA - Se puso tan mañosa al alba fría,

la cerrada de puertas, la absoluta de espaldas, cosiéndose un pañuelo que nadie conocía. Se bajó bien los párpados. Con infinita llave los cerró para siempre. Unos negros marinos vinieron a embarcarla en una negra nave. Y la nave, de mástiles de espermas y de velas de coronas moradas de flores, era el barco que lleva a extraños puertos a las hondas abuelas. No hizo caso a nadie: ni a la hija mayor, ni a su eterno rosario: tan mañosa se puso, tan abuela recóndita metióse en su labor. Ni el oleaje de rostros, ni la llántea resaca pueden ahora atraer su nave hasta esta costa: ¡ni nadie de su extraño pañuelo ahora la saca! MESA DEL ALBA La mesa en la mañana me espera con su silla, mas se sienta la ausencia familiar a la mesa. La mesa en la mañana hasta mis ojos brilla, cuando estoy frente a ella con mi sola cabeza. Es una gota parda que brilla su rocío, entre sillas que esperan todo el día pacientes. Como un rayo de sol a calentar el frío, un hombre al desayuno se lanza con sus dientes. So...