el respeto de personas inteligentes; gozar del cariño de niños; ganar el reconocimiento de personas cualificadas y saber soportar la traición de falsos amigos; apreciar la belleza; buscar lo mejor en los demás; dejar el mundo un poquito mejor de como lo encontraste - con un hijo sano, un jardín bonito o una persona más feliz; saber que al menos alguien ha vivido mejor gracias a ti.
Picolo: ¿Por qué estás vestido así? Ya acabó el carnaval
Gohan: ¿Eh? ¿Usted también dice lo mismo que los demás, Señor Picolo? ¿No cree que este traje se ve fantástico?
Picolo: Hmmm... ¿te digo la verdad, o seguimos siendo amigos?
¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades?.
El jefe maneja a la gente; el líder la prepara. El jefe masifica a las personas, las convierte en número y en fichas deshumaniza súbdito por súbdito hasta quedarse con un rebaño sin rostro ni iniciativa. El líder conoce a cada uno de sus colaboradores, los trata como personas, no los usa como cosas.
A la mujer barbuda, de lejos se la saluda.
Las cosas más importantes de la naturaleza parecen ser resultados del azar o de accidentes.
Los gatos y los tomates no hacen juego.
Un día de estos, volveremos a ser como el viento.
Estoy obsesivamente en contra de lo típico
Aceituna, una es oro, dos plata, y la tercera mata.
Picolo: ¿Por qué estás vestido así? Ya acabó el carnaval
Gohan: ¿Eh? ¿Usted también dice lo mismo que los demás, Señor Picolo? ¿No cree que este traje se ve fantástico?
Picolo: Hmmm... ¿te digo la verdad, o seguimos siendo amigos?
¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades?.
El jefe maneja a la gente; el líder la prepara. El jefe masifica a las personas, las convierte en número y en fichas deshumaniza súbdito por súbdito hasta quedarse con un rebaño sin rostro ni iniciativa. El líder conoce a cada uno de sus colaboradores, los trata como personas, no los usa como cosas.
A la mujer barbuda, de lejos se la saluda.
Las cosas más importantes de la naturaleza parecen ser resultados del azar o de accidentes.
Los gatos y los tomates no hacen juego.
Un día de estos, volveremos a ser como el viento.
Estoy obsesivamente en contra de lo típico
Aceituna, una es oro, dos plata, y la tercera mata.