instintos y la vez jurabas que me querías y la verdad es que me mentías, porque jugaste conmigo si sabías que te amaba más que mi vida, no te odio ni te detesto sabes a pesar que te burlaste de mi aprecié esos momentos de lástima si se podía decir que pasaste conmigo, sabes si me lastimaste y demasiado pero yo espero que seas feliz y adiós para siempre porque mataste el amor que había dentro de mi por ti.
Hacer castillos en el aire.
La televisión puede darnos muchas cosas, salvo tiempo para pensar.
Liebre que bebe y encama de noche, con mano se la coge.
¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser uno mismo.
Esta es mi batalla y de nadie más, aunque pierda o muera, nadie tiene derecho a juzgarme.
Quisiera decirte tantas cosas, quisiera que estuvieras aquí, sabes, mi amor, me muero por ti.
Sube lentamente lentamente pequeño caracol escalas el Monte Fuji.
Todo lo difícil comienza siempre fácil; todo lo grande comienza siempre pequeño.
En libros hay ciencia ingente, pero poca en nuestra mente.
El recuerdo es un poco de eternidad.
Mucha gente tiene tanto miedo a morir que nunca empiezan a vivir.
Hacer castillos en el aire.
La televisión puede darnos muchas cosas, salvo tiempo para pensar.
Liebre que bebe y encama de noche, con mano se la coge.
¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser uno mismo.
Esta es mi batalla y de nadie más, aunque pierda o muera, nadie tiene derecho a juzgarme.
Quisiera decirte tantas cosas, quisiera que estuvieras aquí, sabes, mi amor, me muero por ti.
Sube lentamente lentamente pequeño caracol escalas el Monte Fuji.
Todo lo difícil comienza siempre fácil; todo lo grande comienza siempre pequeño.
En libros hay ciencia ingente, pero poca en nuestra mente.
El recuerdo es un poco de eternidad.
Mucha gente tiene tanto miedo a morir que nunca empiezan a vivir.