(...) Leemos de manera personal por razones variadas, la mayoría de ellas familiares: porque no podemos conocer a fondo a toda la gente que quisiéramos; porque necesitamos conocernos mejor; porque sentimos necesidad de conocer cómo somos, cómo son los demás y cómo son las cosas.
Aquél que se ama a sí mismo, no tiene rival alguno
El amor es una forma de sufrimiento.
Y mientras que el cuerpo está confinado a un planeta a lo largo del cual se arrastra con dolor y dificultad, el pensamiento, en un instante, puede transportarnos a las regiones más distantes del universo; o incluso más allá del universo, al caos ilimitado donde, según se cree, la naturaleza se halla en confusión total.
Si piensas más en ella que en tí, dicen que es amor pero... ¿Y si pienso sólo en ella?
El verdadero carácter siempre aparece en las grandes circunstancias.
Las cosas que dan miedo, a veces no tiene aspecto macabro.
Solo quiero que vuelvas a mi para otra vez poder sentir lo que es amor.
El infinito es peor que la muerte, ya que me es imposible imaginármelo.
La libertad no la tienen los que no tienen su sed
Aquél que se ama a sí mismo, no tiene rival alguno
El amor es una forma de sufrimiento.
Y mientras que el cuerpo está confinado a un planeta a lo largo del cual se arrastra con dolor y dificultad, el pensamiento, en un instante, puede transportarnos a las regiones más distantes del universo; o incluso más allá del universo, al caos ilimitado donde, según se cree, la naturaleza se halla en confusión total.
Si piensas más en ella que en tí, dicen que es amor pero... ¿Y si pienso sólo en ella?
El verdadero carácter siempre aparece en las grandes circunstancias.
Las cosas que dan miedo, a veces no tiene aspecto macabro.
Solo quiero que vuelvas a mi para otra vez poder sentir lo que es amor.
El infinito es peor que la muerte, ya que me es imposible imaginármelo.
La libertad no la tienen los que no tienen su sed