dormitorio femenino del segundo piso, escucharas una voz... "¿Te gustaría probar un vestido rojo?", "¿te gustaría probar un vestido azul?", "¿te gustaría probar un vestido amarillo?". Si respondes 'rojo'... ¡Quedarás cubierta en tu propia sangre! Si respondes 'azul'... ¡Toda tu sangre será extraída y tu cuerpo se tornará azul!
- Rin: ¿Q-Qué hay del color amarillo?
- Masato: ¿Eh? ¿Amarillo?... ¡Serás obligada a comer muchos plátanos hasta que tu cuerpo se vuelva amarillo!
La materia existe sólo como atracción, repulsión: atracción y repulsión son materia.
Ningún tonto se queja de serlo: no les debe ir tan mal.
En esta sociedad, la gente depende de cosas que son convenientes, pero también peligrosas.
Evito lo cómodo por miedo a repetirme
La discusión es una tierra estéril; todo lo mata.
¡Como plantas que no dan fruto, mueran! ¡Floten como mariposas, mueran como abejas!
Se tiene que crear un mundo seguro para la democracia
Descubrirás la importancia de seguir adelante una vez que hayas dado el primer paso.
El mundo es un absurdo animado que rueda en el vacio para asombro de sus habitantes.
Quizás mañana siga caminando descalzo, pero a partir de ahora ya no me sangrarán los pies.
Las palabras hermosas esconden a veces un corazón infame
- Rin: ¿Q-Qué hay del color amarillo?
- Masato: ¿Eh? ¿Amarillo?... ¡Serás obligada a comer muchos plátanos hasta que tu cuerpo se vuelva amarillo!
La materia existe sólo como atracción, repulsión: atracción y repulsión son materia.
Ningún tonto se queja de serlo: no les debe ir tan mal.
En esta sociedad, la gente depende de cosas que son convenientes, pero también peligrosas.
Evito lo cómodo por miedo a repetirme
La discusión es una tierra estéril; todo lo mata.
¡Como plantas que no dan fruto, mueran! ¡Floten como mariposas, mueran como abejas!
Se tiene que crear un mundo seguro para la democracia
Descubrirás la importancia de seguir adelante una vez que hayas dado el primer paso.
El mundo es un absurdo animado que rueda en el vacio para asombro de sus habitantes.
Quizás mañana siga caminando descalzo, pero a partir de ahora ya no me sangrarán los pies.
Las palabras hermosas esconden a veces un corazón infame