En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte.
Partiendo, pues, de lo concreto, la filosofía marxista explica las leyes que rigen los procesos evolutivos de los fenómenos económicos, instituciones, estructuras sociales y sus correspondientes superestructuras, y el desarrollo histórico de la humanidad en general.
La insurreción es el acceso de furor de la verdad. A veces insurrección es resurreción.
Nada más doloroso a su vista, y a la de todos sus facciosos, que el ver marchas (con pasos majestuosos) esta legión de valientes patriotas, que acompañados con vosotros van á disipar sus ambiciosos proyectos: y á sacar a sus hermanos de la opresión en que gimen, bajo la tiranía de su despótico gobierno.
¿A dónde huir? Tú llenas el mundo. No puedo huir más que en ti
El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
La mujer y la sartén en la cocina están bien.
No es oro todo lo que reluce, lo difícil ser auténtico real cuando lo dulce te seduce
Remar, remar, y no llegar a la orilla.
No te mueras en mi casa...
Partiendo, pues, de lo concreto, la filosofía marxista explica las leyes que rigen los procesos evolutivos de los fenómenos económicos, instituciones, estructuras sociales y sus correspondientes superestructuras, y el desarrollo histórico de la humanidad en general.
La insurreción es el acceso de furor de la verdad. A veces insurrección es resurreción.
Nada más doloroso a su vista, y a la de todos sus facciosos, que el ver marchas (con pasos majestuosos) esta legión de valientes patriotas, que acompañados con vosotros van á disipar sus ambiciosos proyectos: y á sacar a sus hermanos de la opresión en que gimen, bajo la tiranía de su despótico gobierno.
¿A dónde huir? Tú llenas el mundo. No puedo huir más que en ti
El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
La mujer y la sartén en la cocina están bien.
No es oro todo lo que reluce, lo difícil ser auténtico real cuando lo dulce te seduce
Remar, remar, y no llegar a la orilla.
No te mueras en mi casa...