emociones aún mejor que la persona que las experimentaba.
Seis, ocho millones de espectadores. Estas son cifras con las que nunca pudo soñar ningún director teatral o novelista y menos aún Esquilo, Sófocles o Eurípides.
A los médicos son a los que mejor les va, sus éxitos andan por ahí y a sus fracasos los entierran.
La ciencia rivaliza con la mitología en milagros.
Mi felicidad sólo puede... ¡Solo puede hacerse con mis propias manos! Mi felicidad no depende de nadie más que de mi.
Me tomo poco en serio eso de ser mayor
Seis, ocho millones de espectadores. Estas son cifras con las que nunca pudo soñar ningún director teatral o novelista y menos aún Esquilo, Sófocles o Eurípides.
A los médicos son a los que mejor les va, sus éxitos andan por ahí y a sus fracasos los entierran.
La ciencia rivaliza con la mitología en milagros.
Mi felicidad sólo puede... ¡Solo puede hacerse con mis propias manos! Mi felicidad no depende de nadie más que de mi.
Me tomo poco en serio eso de ser mayor