primavera. En las calles el calor hacía sudar a los estambulíes, que aún no se habían librado de los hábitos del invierno, pero en el interior de las casas, en las tiendas y a la sombra de los tilos y los castaños seguía haciendo fresco.
Felices son los de corazón puro, puesto que ellos verán a Dios.
Para un buen general, la suerte no tiene importancia.
De la elección de nuestros amigos, depende nuestro buen nombre.
Pido comprensión, pues el pan se parte con las manos pero se reparte con el corazón
Las llaves abren puertas, pero también las cierran.
No somos sus enemigos; pero tampoco somos sus amigos.
Los guerreros no lloran frente a nadie.
Eterna vigilancia es el precio de la libertad
¡Ay el silencio de muerte de la arena que se cuela entre mis dedos!
El fútbol es un deporte en que juegan 22 jugadores, y al final siempre gana Alemania.
El peligro de la proliferación nuclear no solo permanece, sino que ha aumentado.
Felices son los de corazón puro, puesto que ellos verán a Dios.
Para un buen general, la suerte no tiene importancia.
De la elección de nuestros amigos, depende nuestro buen nombre.
Pido comprensión, pues el pan se parte con las manos pero se reparte con el corazón
Las llaves abren puertas, pero también las cierran.
No somos sus enemigos; pero tampoco somos sus amigos.
Los guerreros no lloran frente a nadie.
Eterna vigilancia es el precio de la libertad
¡Ay el silencio de muerte de la arena que se cuela entre mis dedos!
El fútbol es un deporte en que juegan 22 jugadores, y al final siempre gana Alemania.
El peligro de la proliferación nuclear no solo permanece, sino que ha aumentado.