piernas? Ya deberías ser libre de tus cadenas, Morgiana. Ya no eres la esclava que eras en el pasado. Has sido liberada. Ya nada te retiene excepto tu propio miedo al pasado y esas cadenas pueden romperse simplemente con un poco de coraje. Así es Morgiana, ¡no hay nada en este mundo que te pueda encadenar!
A ellas, padre, vos a las berzas y yo a la carne
Cuando tenía 12 años, solía pensar que tenía que ser un genio, pero nadie se dio cuenta
La Avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Cuando llega junio, la hoz en el puño.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro
¡Qué bien vivimos!... Si es que a esto se le puede llamar vida...
La vida no es solamente un derecho. Es, sobre todo un deber.
No hay nada más conmovedor que la risa de una mujer bella que ha llorado mucho.
El respeto al derecha ajeno es la paz
Amor mío, no sé cómo decirte que la vida se ofrece ahora ante nosotros como una interminable tarde de estío, una de estas tardes de Italia, con esa especie de flotante neblina dorada y las sombras que comienzan a invadirlo todo con la divina delicadeza del aire y del paisaje que tanto he amado toda mi vida, y que ahora tú comienzas a amar igualmente.
Oh joven, cuya piel de bestia orgullosa, guarda al bravo guerrero.
A ellas, padre, vos a las berzas y yo a la carne
Cuando tenía 12 años, solía pensar que tenía que ser un genio, pero nadie se dio cuenta
La Avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Cuando llega junio, la hoz en el puño.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro
¡Qué bien vivimos!... Si es que a esto se le puede llamar vida...
La vida no es solamente un derecho. Es, sobre todo un deber.
No hay nada más conmovedor que la risa de una mujer bella que ha llorado mucho.
El respeto al derecha ajeno es la paz
Amor mío, no sé cómo decirte que la vida se ofrece ahora ante nosotros como una interminable tarde de estío, una de estas tardes de Italia, con esa especie de flotante neblina dorada y las sombras que comienzan a invadirlo todo con la divina delicadeza del aire y del paisaje que tanto he amado toda mi vida, y que ahora tú comienzas a amar igualmente.
Oh joven, cuya piel de bestia orgullosa, guarda al bravo guerrero.