Y entretanto los ganglios linfáticos ya tenían el tamaño de un huevo de gallina. Le metí a la fuerza en un coche y lo llevé a la clínica. Lo mandaron al oncólogo. Un médico lo examinó, llamó a otro. Mira, otro de Chernóbil. Y ya no lo dejaron marchar.
Trabajamos duro para no tener que trabajar
¡Mis amigos son mi poder!...y yo el suyo.
Siempre que pasa igual, ocurre lo mismo.
El amigo no es quien más ocupa, sino el que más vacío deja cuando se va.
El que exige jugar con las cartas boca arriba, tiene todos los triunfos en la mano.
La vida es un ejercicio de autogobierno.
Más vale un fin con dolor que un dolor sin fin.
¡Cuan triste es, Dios mío, la vida sin ti!
Que ganas de rozarte, que ganas de tocarte, de acercarme a ti golpearte con un beso
Aquel que tiene un porqué para vivir puede enfrentar todos los cómos.
El bien y el mal no existen en si mismos, y cada uno de ellos es sólo la ausencia del otro
Trabajamos duro para no tener que trabajar
¡Mis amigos son mi poder!...y yo el suyo.
Siempre que pasa igual, ocurre lo mismo.
El amigo no es quien más ocupa, sino el que más vacío deja cuando se va.
El que exige jugar con las cartas boca arriba, tiene todos los triunfos en la mano.
La vida es un ejercicio de autogobierno.
Más vale un fin con dolor que un dolor sin fin.
¡Cuan triste es, Dios mío, la vida sin ti!
Que ganas de rozarte, que ganas de tocarte, de acercarme a ti golpearte con un beso
Aquel que tiene un porqué para vivir puede enfrentar todos los cómos.
El bien y el mal no existen en si mismos, y cada uno de ellos es sólo la ausencia del otro