¿A dónde vamos a volver? ¿A tres siglos atrás? España es una nación desde siempre, es el pueblo más viejo de Europa y así se ratificó en 1978, lo que se votó además mayoritariamente en Cataluña.
No cabía duda de que las descripciones de sueños y los recortes recopilados por el profesor venían a corroborar los hechos, pero la racionalidad de mi mente y la extravagancia de todo este tema me llevaron a adoptar lo que a mi juicio eran las conclusiones más sensatas.
La vida es duda, y la fe sin la duda es sólo muerte
No existe el amor que dure una eternidad. Siempre llega la despedida. Cuando se pierde un amor se busca un reemplazo para llenar ese vacío y salir adelante, pero yo no soy tan optimista, pienso así, pero la verdad es que no puedo perdonarme el estar atado al pasado. Es por eso que no pienso nada desde el principio.
Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.
El médico debe ser el auxiliar de la naturaleza, no su enemigo.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
¡Oh, cómo envidio siempre a Leipzig y su música!
No soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, sino un pulso herido que presiente el más alla
Lo importante es que la pasión se convierta en carácter.
No cabía duda de que las descripciones de sueños y los recortes recopilados por el profesor venían a corroborar los hechos, pero la racionalidad de mi mente y la extravagancia de todo este tema me llevaron a adoptar lo que a mi juicio eran las conclusiones más sensatas.
La vida es duda, y la fe sin la duda es sólo muerte
No existe el amor que dure una eternidad. Siempre llega la despedida. Cuando se pierde un amor se busca un reemplazo para llenar ese vacío y salir adelante, pero yo no soy tan optimista, pienso así, pero la verdad es que no puedo perdonarme el estar atado al pasado. Es por eso que no pienso nada desde el principio.
Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.
El médico debe ser el auxiliar de la naturaleza, no su enemigo.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
¡Oh, cómo envidio siempre a Leipzig y su música!
No soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, sino un pulso herido que presiente el más alla
Lo importante es que la pasión se convierta en carácter.