que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuan poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodiaco.
Cualquier cosa debe tomarse seriamente, nada trágicamente.
El silencio es una de las artes más grandes de la conversación.
Ya casi no hay hombres buenos ni malos, ni traidores por vocación, ni envenenadores por capricho. Hemos descompuesto al hombre, al conjunto de mentiras y verdades que antes era el hombre y no sabemos recomponerlo. Nos falta el cemento de la fe divina o de la fe humana, para hacer con estos cascotes una cosa que parezca una estatua.
¡Cómo pinta el deseo los colores del iris en las nieblas de la vida!
¡Mueve tus pies, que el cuerpo te seguirá!
Un día basta para hacer subir o bajar todas las fortunas humanas.
La fortaleza crece en proporción a la carga.
Las ganas de avanzar cuando me atrapa la desidia, dice: para conseguirlo solo hace falta que creas
La lectura es como vivir una eternidad, mientras más lees, más tiempo vives.
Cualquier cosa debe tomarse seriamente, nada trágicamente.
El silencio es una de las artes más grandes de la conversación.
Ya casi no hay hombres buenos ni malos, ni traidores por vocación, ni envenenadores por capricho. Hemos descompuesto al hombre, al conjunto de mentiras y verdades que antes era el hombre y no sabemos recomponerlo. Nos falta el cemento de la fe divina o de la fe humana, para hacer con estos cascotes una cosa que parezca una estatua.
¡Cómo pinta el deseo los colores del iris en las nieblas de la vida!
¡Mueve tus pies, que el cuerpo te seguirá!
Un día basta para hacer subir o bajar todas las fortunas humanas.
La fortaleza crece en proporción a la carga.
Las ganas de avanzar cuando me atrapa la desidia, dice: para conseguirlo solo hace falta que creas
La lectura es como vivir una eternidad, mientras más lees, más tiempo vives.