sus circunstancias reales, su naturaleza y sus relaciones con otras cosas, no conoceremos las leyes que la rigen, ni sabremos cómo hacerla, ni podremos llevarla a feliz término.
Puede haber un autor tan magnánimo que te perdone el mal que has dicho de sus obras; pero ese mismo acaso no te perdone el bien que digas de sus émulos.
Todo lo que se piensa es afecto o aversión.
La idea de Dios es una idea primitiva. Simple, sencilla, infantil, hija del temor que engendra lo desconocido y de la ignorancia, que solo tiene ojos para ver las apariencias.
Las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón.
Deseo que tus sueños te lleven dónde tu corazón le gustaría estar.
La poesía no es un viaje con un destino concreto, que sería la muerte, sino la misma libertad.
Puede haber un autor tan magnánimo que te perdone el mal que has dicho de sus obras; pero ese mismo acaso no te perdone el bien que digas de sus émulos.
Todo lo que se piensa es afecto o aversión.
La idea de Dios es una idea primitiva. Simple, sencilla, infantil, hija del temor que engendra lo desconocido y de la ignorancia, que solo tiene ojos para ver las apariencias.
Las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón.
Deseo que tus sueños te lleven dónde tu corazón le gustaría estar.
La poesía no es un viaje con un destino concreto, que sería la muerte, sino la misma libertad.