las calles de la Habana Vieja. Gracias a la magia del escultor José Villa Soberón, su silueta de caballero medieval se perfila a la entrada del Convento de San Francisco de Asís, para que de boca en boca —como en las leyendas antiguas— sea develado el misterio de su identidad
Menos se debe al que menos se conoce.
Usted simplemente tiene que poner un pie delante del otro y seguir adelante.
El exceso de dinero no es lo malo, sino que depende de quien lo tenga.
No hay cuesta, por pedregosa que sea, que no puedan subirla dos juntos.
Sé lento en escojer un amigo, pero más lento aún en olvidarlo.
Al amor propio se le hiere; no se le mata.
Por primera, o por única vez, soy libre.
No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampa.
En perfecta salud he tenido más miedo a las enfermedades que cuando las he sufrido.
Un mito no es un mito hasta que puede anunciar un perfume o una marca de zapatillas.
En el talento y el saber, esta el verdadero poder.
Menos se debe al que menos se conoce.
Usted simplemente tiene que poner un pie delante del otro y seguir adelante.
El exceso de dinero no es lo malo, sino que depende de quien lo tenga.
No hay cuesta, por pedregosa que sea, que no puedan subirla dos juntos.
Sé lento en escojer un amigo, pero más lento aún en olvidarlo.
Al amor propio se le hiere; no se le mata.
Por primera, o por única vez, soy libre.
No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampa.
En perfecta salud he tenido más miedo a las enfermedades que cuando las he sufrido.
Un mito no es un mito hasta que puede anunciar un perfume o una marca de zapatillas.
En el talento y el saber, esta el verdadero poder.