en el poder, de alguna manera cosas buenas suceden. La economía está en alza, tenemos buenas lluvias, la gente recoge sus cultivos. Creo que la razón de que esto ocurra es que queremos dar amor y recibir amor.
De nuestro amor, del que tanto hablamos ahora, cuando hayamos muerto no quedará nada; por tanto, ámame ahora, mientras todavía eres bella.
Muchos maestros de juicio estólido y depravado, a quienes no confiarías tus gansos, gobiernan las escuelas de los niños nobles.
Las personas felices tienen un defecto del que jamás se corrigen: es el de creer que los desgraciados lo son siempre por su propia culpa
Además de príncipe falso, mala puntería. Deberías cortarte ese pelo, dudo que veas algo con él.
Unidos íntimamente, luchamos contra tiranos que intentan profanar nuestros más sagrados derechos.
Convivir con gente indecisa, te llevará a tomar decisiones, ahora bien, el que se equivoca eres tú ¡cuidado!
Llame usted al banco Hispanoamericano y dígale al director que no cierre y que se espere
El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado.
El teatro pedante eleva la autoestima de los políticos y de las clases medias
De nuestro amor, del que tanto hablamos ahora, cuando hayamos muerto no quedará nada; por tanto, ámame ahora, mientras todavía eres bella.
Muchos maestros de juicio estólido y depravado, a quienes no confiarías tus gansos, gobiernan las escuelas de los niños nobles.
Las personas felices tienen un defecto del que jamás se corrigen: es el de creer que los desgraciados lo son siempre por su propia culpa
Además de príncipe falso, mala puntería. Deberías cortarte ese pelo, dudo que veas algo con él.
Unidos íntimamente, luchamos contra tiranos que intentan profanar nuestros más sagrados derechos.
Convivir con gente indecisa, te llevará a tomar decisiones, ahora bien, el que se equivoca eres tú ¡cuidado!
Llame usted al banco Hispanoamericano y dígale al director que no cierre y que se espere
El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado.
El teatro pedante eleva la autoestima de los políticos y de las clases medias