guerra. Por lo tanto, debe imprimir un propósito a toda la acción militar, propósito que debe concordar con el objetivo de la guerra. En otras palabras, la estrategia traza el plan de la guerra y, para el propósito aludido, añade la serie de actos que conducirán a ese propósito.
Nadie es siempre bueno o malo. Todo el mundo tiene momentos en los que puedan ser buenos, y otros en los que son malos. ¿No lo cree así?
En París solo se me quedaron mirando cuando les hablé en francés; en verdad nunca logré que esos idiotas entiendan su propio idioma
¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?
Suele decirse que las paredes tienen oídos, imaginemos el tamaño que tendrán las orejas de las estrellas.
Recorro España a lomos a bueyes robados. Cualquier delito insignificante si el fin es destruir el fascismo.
Si te propones algún día mandar con dignidad, debes servir con diligencia.
El aprendizaje es cualquier cambio que haga un sistema para adaptarse a su medio ambiente.
Cuando el orden es injusticia, el deorden es ya un principio de justicia
VENGA, SEÑOR, TU AMOR SOBRE NOSOTROS, COMO EN TI PUSIMOS NUESTRA CONFIANZA Sal.33,22
Nadie es siempre bueno o malo. Todo el mundo tiene momentos en los que puedan ser buenos, y otros en los que son malos. ¿No lo cree así?
En París solo se me quedaron mirando cuando les hablé en francés; en verdad nunca logré que esos idiotas entiendan su propio idioma
¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?
Suele decirse que las paredes tienen oídos, imaginemos el tamaño que tendrán las orejas de las estrellas.
Recorro España a lomos a bueyes robados. Cualquier delito insignificante si el fin es destruir el fascismo.
Si te propones algún día mandar con dignidad, debes servir con diligencia.
El aprendizaje es cualquier cambio que haga un sistema para adaptarse a su medio ambiente.
Cuando el orden es injusticia, el deorden es ya un principio de justicia
VENGA, SEÑOR, TU AMOR SOBRE NOSOTROS, COMO EN TI PUSIMOS NUESTRA CONFIANZA Sal.33,22