la salud más bien que el ingenio, trabajar más duro que el talento, más que hábito genio nativo. En las manos de un hombre que ha leído mucho, pero carece de juicio, se aplica a ciertos temas que pueden dañar tanto a sus lectores y el propio escritor.
Aplazo escribir porque le temo. Cuando escribo estoy poseída, es una adicción que me enferma y me cansa. Les temo a las palabras pues requieren mucha precisión y con ellas toco cicatrices que estarán conmigo para siempre.
Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de verdad hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.
El dinero da seguridad, te defiende, te permite gozar a fondo de la vida sin preocuparte por el mañana. La única felicidad que se puede tocar
Los estereotipos son verdades cansadas.
No esperemos recompensas de nuestras fatigas y desvelos.
El peor enemigo de las mujeres es su abnegación.
¡Con esa amabilidad, no salvarás a nadie! Solo vas a matarte a ti mismo y a tus amigos.
Hare lo que ordenes... por ahora...
Aplazo escribir porque le temo. Cuando escribo estoy poseída, es una adicción que me enferma y me cansa. Les temo a las palabras pues requieren mucha precisión y con ellas toco cicatrices que estarán conmigo para siempre.
Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de verdad hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.
El dinero da seguridad, te defiende, te permite gozar a fondo de la vida sin preocuparte por el mañana. La única felicidad que se puede tocar
Los estereotipos son verdades cansadas.
No esperemos recompensas de nuestras fatigas y desvelos.
El peor enemigo de las mujeres es su abnegación.
¡Con esa amabilidad, no salvarás a nadie! Solo vas a matarte a ti mismo y a tus amigos.
Hare lo que ordenes... por ahora...