si ya me hubiera asaltado un presentimiento de mi futuro destino) eran las que no tenían patria o, peor aún, las que, en lugar de una patria, tenían dos o tres y no sabían a cuál pertenecían.
Los hombres de genio abundan mucho más de lo que se supone. En realidad, para apreciar plenamente la obra de lo que llamamos genio hace falta poseer todo el genio que necesitó para producir la obra.
Cada día me doy cuenta de lo poco que tengo, y la profundidad de mi vacío no iguala sino la paciencia que dedico a contemplarlo.
Ahora mismo soy débil. Pero cuando pienso en los demás siento ganas de hacerme más fuerte. Quiero ser fuerte para poder ayudar a todos.
Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.
A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
El lenguaje es el gran instrumento de la ambición humana
Todos cometemos errores cada cierto tiempo. La vida sería muy rígida si no se nos permitiera cometer errores.
Toda mi vida he tenido una elección de odio y amor. Yo escogí el amor y estoy aquí.
Tan grandes son tus ojos, que tu alma era quizá como un enorme incendio, cual una lumbrarada de colores, como un fanal de faro.
Los hombres de genio abundan mucho más de lo que se supone. En realidad, para apreciar plenamente la obra de lo que llamamos genio hace falta poseer todo el genio que necesitó para producir la obra.
Cada día me doy cuenta de lo poco que tengo, y la profundidad de mi vacío no iguala sino la paciencia que dedico a contemplarlo.
Ahora mismo soy débil. Pero cuando pienso en los demás siento ganas de hacerme más fuerte. Quiero ser fuerte para poder ayudar a todos.
Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.
A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
El lenguaje es el gran instrumento de la ambición humana
Todos cometemos errores cada cierto tiempo. La vida sería muy rígida si no se nos permitiera cometer errores.
Toda mi vida he tenido una elección de odio y amor. Yo escogí el amor y estoy aquí.
Tan grandes son tus ojos, que tu alma era quizá como un enorme incendio, cual una lumbrarada de colores, como un fanal de faro.