aunque se detenía a menudo y aguzaba el oído para saber si la seguían. En uno de esos momentos pensó oír un suspiro. La sacudió un temblor y retrocedió unos pocos pasos. Creyó oír andar a alguien. Se le heló la sangre, pues dedujo que se trataba de Manfredo.
Que el destino de gente como yo es ser vencido, ¿eso dijiste? Mira cómo estamos ahora. El destino es algo que tú decides.
La mano que escribe este poema no sabe que está escribiendo mas puede ser que si supiese no atinara.
Cuando en un gobierno, al hablarse de cosa pública, cada uno dice ¿Qué me importa?, la cosa pública está perdida
La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere
Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso.
Nada más por hoy debemos entrar a la primavera nada más.
Si los muertos hablan con usted, es un espiritualista. Si usted habla con los muertos, es un esquizofrénico.
Las músicas oídas son dulces, pero más dulces son las no oídas.
No hay que tener miedo de los muertos, sino de los vivos.
Donde no hay justicia, es un peligro tener la razón.
Que el destino de gente como yo es ser vencido, ¿eso dijiste? Mira cómo estamos ahora. El destino es algo que tú decides.
La mano que escribe este poema no sabe que está escribiendo mas puede ser que si supiese no atinara.
Cuando en un gobierno, al hablarse de cosa pública, cada uno dice ¿Qué me importa?, la cosa pública está perdida
La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere
Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso.
Nada más por hoy debemos entrar a la primavera nada más.
Si los muertos hablan con usted, es un espiritualista. Si usted habla con los muertos, es un esquizofrénico.
Las músicas oídas son dulces, pero más dulces son las no oídas.
No hay que tener miedo de los muertos, sino de los vivos.
Donde no hay justicia, es un peligro tener la razón.