la mesa para poder sostenerse, mientras me tendía la otra. La tomé entre las mías, estrechándola con firmeza. Cayó mi cabeza sobre aquella mano fría. Mis lágrimas la humedecieron y mis labios se apretaron contra ella. No fue un beso de amor. Fue una contracción de agonía desesperada.
Reglas. Prerrequisitos. Condición psicológica.
Hay muchos factores invisibles que se combinan para producir un resultado impredecible, pero inevitable.
El ganador del juego se decide antes de que este empiece.
Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarles las suyas y descubrir la nuestra.
Estuve ladrando a la estrella pero no tuve valor para ir a cogerla.
El silencio separa más que la distancia.
Lo maravilloso de la juventud es que sus dueños todo lo ven maravillados
La Fortuna da demasiado a muchos, pero a ninguno bastante.
Cada vez que te veo me entran ganas de llorar, de ver esos labios tan cerca y no poderlos besar.
Reglas. Prerrequisitos. Condición psicológica.
Hay muchos factores invisibles que se combinan para producir un resultado impredecible, pero inevitable.
El ganador del juego se decide antes de que este empiece.
Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarles las suyas y descubrir la nuestra.
Estuve ladrando a la estrella pero no tuve valor para ir a cogerla.
El silencio separa más que la distancia.
Lo maravilloso de la juventud es que sus dueños todo lo ven maravillados
La Fortuna da demasiado a muchos, pero a ninguno bastante.
Cada vez que te veo me entran ganas de llorar, de ver esos labios tan cerca y no poderlos besar.